Levinton revela el motivo oculto de su infarto y su inesperada condición para volver a la TV
¿Qué condición puso Joaquín Levinton para firmar su contrato televisivo después del infarto? El músico reveló el motivo genético detrás del episodio y contó los detalles del circo mediático que no llegó a ver desde el hospital.
Joaquín Levinton, líder de Turf, habló sin filtros sobre el grave episodio de salud que lo tuvo al borde y que ahora utiliza como una inesperada ventaja para su carrera. El músico confesó la razón genética detrás del infarto que sufrió y bromeó sobre una condición muy particular que puso para sumarse al jurado de un nuevo programa de eltrece.
En diciembre pasado, el artista generó una enorme preocupación al sufrir un infarto y descompensarse en un bar de la ciudad. Sin embargo, ese momento crítico parece haber quedado atrás, tanto que incluso se permitió hacer chistes al respecto durante su presentación en el Cosquín Rock, donde apareció en camilla en el escenario.
Ahora, con su salud recuperada, Levinton se prepara para un regreso televisivo como jurado de “Es mi sueño”, el nuevo ciclo que Guido Kaczka conducirá por la pantalla de eltrece. Fue en el marco de la promoción de este proyecto donde el músico se sinceró sobre su estado actual.
La broma macabra que condicionó su contrato
Con su característico humor ácido, Levinton reveló un detalle que pocos esperaban sobre su decisión de sumarse al programa. “Grabar acá (en Kuarzo) me queda bárbaro porque si tengo otro infarto, me voy para El Timón”, comenzó diciendo en una entrevista para “Puro Show”.
Y remató con una confesión que dejó a todos sorprendidos: “En realidad, fue por eso que firmé para el programa, porque me queda cerca El Timón”. La frase, dicha a modo de broma, muestra la particular forma en que el artista procesó el trauma del episodio cardiovascular.
La verdad detrás del susto: un problema hereditario
Al ser consultado sobre el problema de salud específico que desencadenó el infarto, Levinton fue claro y directo. “La verdad que estoy bárbaro. Fue un problema de tener algo el colesterol, que tiene que ver con la genética, porque viene de familia”, explicó el músico.
El líder de Turf no solo habló de su recuperación, sino que aprovechó el espacio para hacer un fuerte reconocimiento a los servicios que lo atendieron. “Por suerte salió todo bien, y quiero aprovechar este espacio también para hablar maravillas de la salud pública y también apoyar tanto los hospitales como las escuelas públicas”, expresó.
Con gratitud, concluyó: “Gracias a ellos, al SAME y al Hospital Fernández me sacaron adelante y me salvaron la vida”.
Volver al lugar donde todo cambió
En otra entrevista, esta vez con “La Viola”, Levinton volvió al mismo bar donde sufrió el infarto, enfrentando los recuerdos con una serenidad notable. “Acá fue donde yo tuque la secuencia de lo que fue ese infarto. De acá me subieron a una ambulancia del SAME y me llevaron al Fernández”, recordó.
Con perspectiva, minimizó la gravedad del momento: “Por suerte salió finalmente todo bien. Fue nada más que un susto”. Esta capacidad de restarle dramatismo al episodio habla de su personalidad y forma de encarar la vida.
El músico describió su reacción en el momento crítico, revelando un perfil frío y resolutivo. “No soy miedoso. Generalmente, cuando me pasan cosas, soy muy resolutivo. En el momento pienso: ‘Bueno, pasa esto, ¿qué hay que hacer?'”, contó.
El circo mediático que no llegó a ver
Uno de los aspectos más curiosos que relató Levinton fue el despliegue periodístico que su salud generó, del que él fue ajeno mientras estaba internado. “Había un montón de cámaras afuera. Fue cómico, como si fuese una película”, describió.
Y agregó con ironía: “Todo el mundo pensó que me podía morir. Yo no vi nunca eso”. Esta desconexión entre la alarma externa y su experiencia interna dentro del hospital pinta un cuadro surrealista de aquellos días de incertidumbre.
Hoy, con su disco más íntimo “Yo soy Joaquín” en circulación y un nuevo rol televisivo en camino, Joaquín Levinton demuestra que el susto quedó atrás, transformado en anécdota y hasta en una peculiar ventaja logística para su regreso a las pantallas.