Lideró toda la carrera, pero en la última curva de Santa Fe se le escapó el oro
Venía ganando la carrera de punta a punta y todo parecía encaminado. Pero en la última curva de los Juegos Suramericanos Santa Fe 2026 algo se torció y el oro se le escapó por muy poquito. Qué dijo el ciclista sanjuanino sobre ese momento.
El ciclista sanjuanino Gonzalo “Chalo” Molina se subió al podio en los Juegos Suramericanos Santa Fe 2026 con una medalla de plata que le dejó gusto a poco: había liderado la prueba de punta a punta y vio cómo el oro se le esfumaba a metros del final.
En diálogo telefónico con Canal 13, mientras esperaba el vuelo de regreso a San Juan, Molina repasó lo vivido. “Fue una experiencia muy linda estar en unos Juegos Suramericanos. Fueron mis cuartos y haber logrado una medalla es muy importante”, señaló.
Sin embargo, la definición le dejó una sensación agridulce. El sanjuanino llegó primero a los últimos metros, pero un error en la última curva le abrió la puerta al ciclista colombiano, que se quedó con la dorada.
“Me quedó un poco de bronca porque venía ganando la carrera y se me fue el oro por muy poquito. Me queda esa espina y esa tristeza de no poder lograr el oro que estaba tan cerca”, reconoció.
Una largada por afuera y una definición al límite
Molina contó que se sintió fuerte desde el arranque, uno de los momentos que considera clave en su especialidad. “Hacía bastante que no me sentía así en la largada. Me había preparado muy bien, confiado y cómodo”, explicó.
Incluso eligió una salida poco habitual: largar por la parte externa de la pista. “Generalmente no es conveniente porque el trayecto es bastante largo, pero yo me sentía bien, fuerte, entonces preferí ir por fuera. Largué, arranqué primero y venía ganando toda la vuelta”, relató.
El desenlace llegó en los metros finales. Un pequeño error en la última curva le costó caro. “En un deporte así, en una vuelta de 30 segundos, no se permite ni un mínimo margen de error y eso me costó la medalla de oro”, analizó.
Lejos de buscar excusas, destacó a su rival: “No le quito para nada el mérito al colombiano, que lo hizo muy bien y aprovechó mi pequeño error”.
El sacrificio detrás de cada pedalada
A sus 31 años, Molina sabe que competir al máximo nivel implica renuncias cada vez más grandes, sobre todo por el tiempo que pasa lejos de los suyos.
“Ya estoy más grande, tengo mi familia, mi hija, que me extraña y sufre muchísimo cuando viajo, cuando estoy semanas afuera”, contó. Y agregó: “Son muchas cosas que tengo que dejar de lado y son muchos sacrificios para prepararse para estas competencias”.
Por eso vivió con mucha emoción cada instancia: la previa, la carrera y la ceremonia de premiación. “Me emocionaba mucho en todo momento previo a la competencia, después de la competencia y en el momento que me entregaban la medalla. Es muy fuerte todo lo que se vive”, expresó.
Un rival que conoce de memoria
El colombiano que se llevó el oro no es un desconocido para Molina: ambos comparten equipo y patrocinador en el circuito internacional.
“Lo conozco al colombiano. Somos compañeros del equipo de la marca de la bicicleta, tenemos el mismo sponsor”, contó. Y aunque la derrota le dolió, no dudó en felicitarlo: “Obviamente, con mi tristeza, mi bronca y mi situación, pero lo felicité, le di un abrazo y lo saludé”.
Próxima parada: China y el sueño olímpico
Los Juegos Suramericanos ya quedaron atrás y el descanso será breve. En apenas una semana, Molina volverá a viajar, esta vez rumbo a China, para las primeras competencias de la temporada.
El objetivo es seguir sumando experiencia y resultados con la mira puesta en un sueño que sigue vigente: volver a unos Juegos Olímpicos. “En una semana viajamos a China previo a Los Ángeles. Es súper importante de cara a la clasificación y para volver a soñar con unos Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028”, adelantó.
Así, mientras la medalla de plata ya ocupa un lugar especial en su carrera, el “Chalo” Molina vuelve a mirar hacia adelante. La bronca por el oro que se escapó en una curva todavía está presente, pero también la motivación para seguir pedaleando detrás de un nuevo objetivo olímpico.