Llamó a un amigo para pedir ayuda: lo que encontró adentro de la casa complicó a los dos
El cuerpo calcinado dentro de un auto incendiado en Potrero Barrero sigue sumando capítulos: el único detenido habría tenido un rol clave después del crimen, y lo que los investigadores creen que hizo con una moto puede cambiar el rumbo de la causa. Mientras tanto, el otro sospechoso sigue desaparecido.
La investigación por el cuerpo calcinado hallado dentro del baúl de un auto incendiado en un descampado cercano al aeropuerto de Posadas, en la zona conocida como Potrero Barrero, sumó en las últimas horas nuevos detalles sobre el rol que habría tenido el único detenido en el expediente. Se trata de Damián C. (22), apresado cerca de la medianoche por efectivos de la Dirección Homicidios durante un allanamiento en una propiedad de la Chacra 111, donde se secuestraron elementos que serían clave para la causa.
Mientras un gran despliegue policial sigue la pista del segundo implicado —sospechado como autor material del crimen y que permanece prófugo—, los pesquisas intentan determinar con precisión qué hizo cada uno de los dos jóvenes sospechados.
El llamado y la escena sangrienta
Según datos recabados por fuentes cercanas al caso, el detenido habría actuado como colaborador activo en el ocultamiento y posterior descarte del cuerpo. La hipótesis que se analiza indica que Damián C. acudió a un llamado de su conocido, el ahora prófugo cuya identidad no trascendió para no entorpecer la investigación.
Al llegar a la vivienda donde la víctima fue ultimada a balazos, se habría topado con el otro implicado y con la escena del crimen. Ante el pedido de ayuda, ambos habrían cargado el cuerpo en el vehículo de la víctima y lo trasladaron hasta el descampado donde finalmente fue descubierto.
Los investigadores creen además que el detenido se movilizó hasta esa zona en una motocicleta y que, después de abandonar el cuerpo, los dos regresaron en ese mismo rodado.
La venganza como móvil principal
Aunque los pesquisas se mantienen cautos a la hora de confirmar un móvil, la principal sospecha apunta a una posible venganza que el prófugo habría planificado con antelación contra el fallecido. El origen estaría en una supuesta estafa que habría sufrido un familiar del sospechoso y por la cual este responsabilizaba a la víctima.
No obstante, no se descartan otras líneas investigativas. Por eso se aguardan los resultados del entrecruzamiento de comunicaciones entre los celulares de los implicados y de la víctima, además de la toma de testimoniales de interés para el expediente.
Otro punto que resultó determinante fueron las imágenes de cámaras de seguridad, que aportaron datos importantes para la identificación de los dos supuestos autores.
