Llega a Buenos Aires el funcionario de EE.UU. que maneja los US$7000 millones: con quién se reunirá
¿Qué proyectos buscará financiar Ben Black, el hombre de EE.UU. que llega el 9 de octubre y maneja los US$7000 millones del Corredor Andes-Atlántico?
El Gobierno se prepara para recibir la próxima semana a Ben Black, el titular de la Corporación Financiera de Desarrollo Internacional de Estados Unidos (DFC), con el objetivo de poner en marcha el Corredor Andes-Atlántico, el ambicioso plan bilateral que contempla financiamiento estadounidense por hasta US$7000 millones para infraestructura, energía, minerales críticos y tecnología.
Según pudo saber TN, Black aterrizará en Buenos Aires el 9 de octubre. La agenda aún se está coordinando, pero en el Gobierno consideran probable que el funcionario mantenga encuentros con el Ministerio de Economía, con áreas vinculadas a infraestructura y con Santiago Caputo en la Casa Rosada. Después de su visita, está previsto que llegue el subsecretario de Estado, Christopher Landau.
La llegada de Black no es un detalle menor: conduce una de las agencias que Washington pretende usar para estructurar las inversiones del corredor. La DFC tiene la capacidad de otorgar préstamos, garantías, seguros contra riesgos políticos y participar con capital en proyectos junto a inversores privados.
¿De dónde salen los US$7000 millones?
El monto no pertenece exclusivamente a la DFC. Surge del marco de financiamiento que la Argentina firmó con el Banco de Exportación e Importación de Estados Unidos (EXIM), que prevé movilizar hasta esa cifra hasta 2027 para proyectos de energía, minerales críticos, redes eléctricas, infraestructura digital y tecnologías estratégicas.
La DFC, el EXIM y otras agencias estadounidenses funcionarán como instrumentos distintos dentro de una misma estrategia. La próxima etapa consiste en identificar qué proyectos pueden financiarse, bajo qué modalidad y con qué grado de participación de empresas estadounidenses.
El corredor que quiere unir los Andes con el Atlántico
El Corredor Andes-Atlántico fue lanzado el 23 de septiembre en Nueva York por el canciller Pablo Quirno y Landau. La iniciativa busca conectar el noroeste minero y Vaca Muerta con la Hidrovía y los puertos del Atlántico mediante inversiones en ferrocarriles, ductos, puertos, transmisión eléctrica y redes digitales.
Washington ya había anticipado oficialmente que durante octubre enviaría funcionarios a Buenos Aires, Jujuy y Salta para identificar y promover operaciones. La visita de Black abrirá esa etapa de trabajo, mientras que Landau viajará después para continuar las conversaciones con funcionarios y representantes del sector privado.
Argentina LNG, el proyecto más avanzado
Uno de los proyectos más avanzados es Argentina LNG, encabezado por YPF junto con la italiana ENI y la emiratí XRG. El Banco de Exportación e Importación de Estados Unidos emitió una propuesta indicativa y no vinculante de financiamiento por hasta US$6000 millones destinada a respaldar la contratación de bienes y servicios estadounidenses vinculados con el proyecto.
La iniciativa contempla producción de gas en Neuquén, plantas de tratamiento, ductos y unidades flotantes de licuefacción frente a Río Negro. YPF proyecta que las primeras dos unidades tengan una capacidad conjunta de 12 millones de toneladas anuales de gas natural licuado y comiencen a operar en 2031.
Transporte, minerales y la pata digital
En materia de transporte, Washington y Buenos Aires identificaron como áreas de interés las concesiones ferroviarias de carga y nuevas conexiones entre Vaca Muerta, Bahía Blanca, los puertos metropolitanos y puntos estratégicos de la Hidrovía. La intención es analizar oportunidades de financiamiento y participación de proveedores estadounidenses.
El menú incluye además infraestructura vinculada con litio, cobre, petróleo, gas y transmisión eléctrica. La lógica estadounidense es financiar no solamente los proyectos productivos, sino también las obras necesarias para trasladar esos recursos hacia los mercados de exportación.
La pata digital comprende la modernización de redes de fibra óptica, conectividad satelital e inalámbrica, cables submarinos, centros de datos para inteligencia artificial, sistemas de alerta temprana e infraestructura compartida de telecomunicaciones.
Antecedentes y próximos pasos
El esquema tiene antecedentes en otros corredores económicos impulsados por Washington. El Corredor de Lobito, en África, combina ferrocarriles, energía y conectividad para unir zonas productoras de minerales con el Atlántico, mientras que Estados Unidos participa junto con Filipinas y Japón en un corredor en Luzón que integra puertos, energía, transporte e industrias estratégicas. La Argentina es el primer caso de este tipo que Washington lanzó en el hemisferio occidental.
La visita de Black será seguida por la de Landau hacia fines de octubre, que tendrá un perfil político y comercial más amplio. En noviembre, además, la Casa Rosada tiene reconfirmada la llegada del vicepresidente estadounidense, JD Vance, dentro de una gira regional. El Gobierno todavía trabaja con Washington en la agenda de ese viaje.
La prioridad de la reunión de la próxima semana será empezar a definir la cartera concreta del Corredor Andes-Atlántico: qué obras pueden avanzar primero, qué agencia estadounidense intervendrá en cada una, qué requisitos deberán cumplir y qué participación tendrán las empresas privadas. El Gobierno busca que el acuerdo anunciado en septiembre pase así a una primera etapa operativa antes de las próximas visitas de altos funcionarios de Estados Unidos.