Llega a Río Gallegos el documental que expone el lado más incómodo de los genocidas
¿Qué lleva a una persona a denunciar los crímenes de su propio padre? El documental que se proyecta en Río Gallegos reúne esas historias y muestra lo que casi nadie quiere contar.
El viernes 9 de octubre se proyectará en Río Gallegos "Desobediente", un documental que reúne los testimonios de hijas e hijos de genocidas que rompieron con sus familias para repudiar los crímenes de la dictadura. La función será en el Auditorio Enfermeras de Malvinas, en el Campus Universitario de la UNPA-UARG.
La película pone el foco en la historia de Analía Kalinec, quien siendo adulta descubrió que su padre había sido condenado por delitos de lesa humanidad durante la última dictadura militar. Su relato arranca en una infancia atravesada por el vínculo filial y avanza hacia la ruptura ideológica con su familia, un camino que le valió el rechazo de sus propios parientes por cuestionar y repudiar lo que había hecho su padre.
Un colectivo que nació de la ruptura
En 2017, Kalinec fundó junto a otras personas que vivieron situaciones similares el colectivo Historias Desobedientes, integrado por familiares de represores que decidieron poner en cuestión los mandatos familiares y pronunciarse públicamente en defensa de los derechos humanos.
El documental amplía esa experiencia más allá de la Argentina y muestra los vínculos con familiares de represores de Chile, Uruguay, Paraguay, España y Alemania que también eligieron romper el silencio y confrontar el pasado de sus propias familias.
A lo largo del film aparecen testimonios y conversaciones con referentes de la memoria y los derechos humanos, como Taty Almeida, integrante de Madres de Plaza de Mayo; el juez Daniel Rafecas; Ana María Careaga, víctima de Kalinec; el juez español Baltasar Garzón; Loreto Urraca, nieta de un policía franquista, y Bárbara Brix, hija de un jerarca nazi.
Detrás de cámara
La producción fue dirigida por Federico Coringrato, a partir de una idea original de Martín Vergara y del propio director. La música original estuvo a cargo de Eliana Lardone, la mezcla de sonido la realizó Damián Duran y el diseño gráfico correspondió a Diego Biondi.
El proyecto contó con el acompañamiento de la Friedrich Ebert Stiftung, el Sybir Memorial Museum de Polonia, el Fondo Nacional de las Artes y el programa de Mecenazgo de la Ciudad de Buenos Aires.
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