Llegaron seis F-16 a Córdoba y el Gobierno ya piensa en lo que viene
Seis cazas supersónicos, un viaje de tres escalas y una base en Córdoba como destino: la segunda tanda de F-16 ya está en el país. Pero lo que se viene en los próximos años es lo que nadie quiere perderse.
El ministro de Defensa, Carlos Presti, encabezó este martes en el Área Material Río Cuarto, en Córdoba, la recepción de la segunda tanda de aviones de combate F-16 Fighting Falcon, adquiridos a Dinamarca con la coordinación de Estados Unidos.
Los seis cazas supersónicos aterrizaron en la base cordobesa después de cruzar el Atlántico con paradas técnicas en Zaragoza, las Islas Canarias y Natal, en el norte de Brasil. Con esta incorporación, la Fuerza Aérea ya suma 12 de los 24 F-16 que el Ejecutivo compró a Dinamarca por US$300 millones. La docena restante debería llegar entre 2027 y 2028, según lo pautado.
“La llegada de estos F-16 vuelve a demostrar el valor de una capacidad que muchas veces trabaja fuera del centro de la escena, pero que es estratégica para la defensa. En un país de las dimensiones de Argentina, permite sostener operaciones, ampliar el alcance de nuestras fuerzas, y hacer posible que otras capacidades lleguen donde deben estar”, enfatizó Presti.
Del acto participaron también el embajador norteamericano Peter Lamelas y los principales jefes de las Fuerzas Armadas: el titular del Estado Mayor Conjunto, Marcelo Dalle Nogare; el de la Fuerza Aérea, Gustavo Valverde; el de la Armada, Juan Carlos Romay; y el del Ejército, Oscar Zarich.
Peace Condor, el plan para recuperar la interceptación supersónica
El programa bautizado Peace Condor (Cóndor de la Paz) busca devolverle a la Fuerza Aérea la capacidad de interceptación supersónica, en paralelo con el adiestramiento de los pilotos y técnicos que operarán las nuevas unidades.
“Hoy, orgullosos, concretamos el cuarto hito, donde seis nuevos aviones F-16 se integran a las filas de la Fuerza Aérea argentina, para dar defensa y volar los cielos de la República Argentina”, celebró Valverde, y agregó: “Esta es una carrera de largo aliento, pero estamos dando pasos firmes, concretos y con una visión clara de hacia dónde va la Fuerza Aérea Argentina”.
Presti, por su parte, enmarcó la compra en una política de Defensa que definió como “pacífica, práctica y efectiva”. “Cuando miramos la Argentina que tenemos por delante, un país con enorme potencial energético, capacidad para producir alimentos para todo el mundo, con recursos estratégicos, infraestructuras críticas, espacio aéreo inmenso, con intereses permanentes en el Atlántico Sur y una proyección natural hacia la Antártida. Cuánto más crezca la Argentina, mayor será el valor de lo que tenemos que proteger”, remarcó.
El primer grupo de seis cazas había llegado en diciembre de 2025, y la Fuerza Aérea empezó a volar los F-16AM en Río Cuarto en marzo de este año.
Un reequipamiento que va más allá de los cazas
La compra de los F-16 es una de las más visibles de un plan de reequipamiento más amplio. El Ejecutivo sumó recientemente la autorización para adquirir cuatro helicópteros UH-60L Black Hawk por US$38 millones.
En paralelo, el Ejército avanzó con la compra de 235 blindados Stryker, mientras que la Armada espera los dos aviones de patrulla marítima P-3C Orion restantes entre octubre y junio de 2027. Además, el proyecto de Presupuesto 2027 autoriza al Ejecutivo a endeudarse hasta US$3.500 millones para sumar submarinos y fragatas.
En ese contexto, el Ministerio de Defensa entregó también este martes el primer lote de fusiles ARAD-5 y ARAD-7 para las Fuerzas Armadas, incorporados tras más de dos años de evaluación técnico-operacional con participación de las tres fuerzas.
Los nuevos sistemas reemplazarán progresivamente a los FAL y M-16 en servicio, con “una plataforma más moderna, ergonómica y modular, preparada para integrar ópticas y accesorios y adaptarse a distintos escenarios de empleo”, según explicaron desde la cartera que conduce Presti.