Llegó a Bariloche a los 18 y lleva 35 años en Catedral: "Muchos residentes piensan que el esquí no es para ellos"
¿Por qué hay barilochenses que viven a los pies del cerro Catedral y nunca se calzaron unos esquíes? La respuesta de una instructora con 35 años en la montaña.
Valeria Waroquiers arribó desde Buenos Aires siendo adolescente y nunca imaginó que su vida quedaría atada a la nieve del cerro Catedral. Hoy dirige la Escuela de Esquí y Snowboard La Base, un proyecto que sobrevivió a un incendio y que reúne a más de 50 instructores.
Tenía 18 años cuando dejó Buenos Aires y se instaló en Bariloche. Valeria Waroquiers no sospechaba entonces que las tres décadas y media siguientes transcurrirían, en gran parte, sobre la nieve. El cerro Catedral fue el escenario donde aprendió el oficio, se recibió de instructora, atravesó un problema de salud que la obligó a frenar y después volvió a las pistas. También fue el lugar donde levantó un proyecto que resistió un incendio y que hoy sigue creciendo.
De ayudante a instructora
Su primer contacto con la montaña fue como ayudante de instructor en una escuela de nieve del cerro. Mientras trabajaba, empezó a capacitarse para titularse a través de AADIDESS, la Asociación Argentina de Instructores de Esquí y Snowboard. Para lograrlo hacía doble temporada: combinaba el trabajo con la formación.
Así la enseñanza del esquí se transformó en su profesión. El recorrido tuvo un parate importante: una operación de columna la obligó a dejar las clases por un tiempo, aunque siguió ligada a la actividad desde la organización y la coordinación.
Cuando se recuperó, regresó a las pistas. Retomó su tarea como instructora y empezó a participar de la planificación de clases en la Escuela Blanca Nieve, donde se desempeñó hasta 2009. Ese año dio un nuevo paso junto a dos socios y arrancó otra etapa en la Escuela de Esquí y Snowboard La Base.
Un incendio y la reconstrucción
El proyecto había nacido unos años antes, en 2006, como una escuela pequeña. Después, un incendio destruyó por completo las instalaciones y los obligó a empezar de cero.
Reconstruyeron el edificio y con el tiempo La Base amplió su estructura. Hoy funciona a pocos metros del estacionamiento del cerro Catedral.
"Empezamos con 20 instructores y hoy somos más de 50", cuenta Valeria. "Todos los instructores disfrutan mucho trabajar en Catedral. Para nosotros es muy lindo poder ver crecer la montaña y acompañar todo lo que ofrece", explica.
Una montaña que también cambió
En 35 años de trabajo, Valeria fue testigo de las transformaciones que atravesó el centro de esquí. Uno de los avances que destaca es la incorporación de sistemas de fabricación de nieve, sobre todo por el impacto que tienen en el funcionamiento de las escuelas y en la posibilidad de dictar clases cuando las condiciones naturales no acompañan.
"Para nosotros es fundamental tener un espacio donde podamos dar clases aunque el clima no acompañe. Eso es muy importante, sobre todo para quienes están iniciándose, pero también para los esquiadores intermedios y avanzados", explica.
Como instructora, espera que se concrete la ampliación de esa infraestructura desde los sectores altos hasta la base, para contar con más espacios destinados a las clases cuando la nieve natural no alcanza.
Los barilochenses que nunca se calzaron los esquíes
La historia de La Base creció en paralelo a esos cambios y también a partir del vínculo cotidiano con quienes trabajan en el centro de esquí. "Tenemos muy buena relación con toda la gente que trabaja en la montaña. Hemos dado clases de iniciación a empleados de Catedral Alta Patagonia y es un placer poder compartir esos momentos con ellos", cuenta.
Este año, en coincidencia con los 90 años de Catedral, el centro de esquí ofreció durante septiembre pases gratuitos de iniciación para residentes de Bariloche y Dina Huapi. Según datos difundidos por la empresa, más de 2.600 personas accedieron al beneficio.
La Base se sumó con descuentos en clases de iniciación y también ofrece beneficios para residentes en clases e indumentaria. "Nos parece muy importante sumarnos y acompañar a Catedral en todas las acciones y eventos en los que podamos colaborar, tanto con los instructores como desde la escuela", señala Valeria.
Después de tantos años trabajando en el cerro, hay una situación que todavía le llama la atención: vivir en Bariloche y tener la montaña tan cerca no garantiza haber practicado alguna vez un deporte de nieve. "Creo que muchos barilochenses piensan que este deporte no es para ellos. Y poder ayudarlos a venir, descubrirlo y encontrar el disfrute del esquí o del snowboard es muy enriquecedor".
Descubrir la montaña que está cerca
Hay una fotografía que la escuela suele compartir y que para Valeria representa el espíritu de La Base: la unión, el encuentro y el compartir. Esa misma idea aparece cuando habla de la relación entre los barilochenses y Catedral.
"Me parece importante que la comunidad conozca lo que tenemos para ofrecer como destino turístico. Los barilochenses somos anfitriones de nuestra ciudad, somos parte de la comunidad local y también es importante que conozcamos nuestra propia montaña".
Para Valeria, acercarse a Catedral no significa solamente aprender a esquiar. También puede ser una forma de conocer un espacio que integra el paisaje cotidiano de la ciudad pero al que no todos los residentes acceden de la misma manera. "Que el residente conozca su propia montaña es cerrar un círculo", dice.
Después de tantos años enseñando, conserva especialmente la experiencia de acompañar a alguien en sus primeros movimientos sobre la nieve. "Lo más importante es lo que uno siente cuando logra deslizarse por primera vez, controlar la velocidad y disfrutar de un entorno tan maravilloso como nuestra montaña".
Y agrega: "Es aprender y descubrir un mundo diferente, más allá del deporte. Es tener herramientas para recorrer esta montaña tan maravillosa esquiando, poder ir por Panorámica, ver los lagos, recorrer los paisajes de Catedral y hacerlo con seguridad y confianza. Es increíble".
Después de 35 años, esa primera vez ajena sigue siendo lo que más disfruta de su trabajo: ver cómo alguien empieza a controlar los esquíes y descubre que la montaña que siempre estuvo frente a sus ojos también puede recorrerse de otra manera.