Llegó a Jujuy caminando desde Ushuaia: su próximo destino, Alaska, y lo que lleva en su carrito

¿Qué lleva un caminante que recorre 30 mil kilómetros a pie? Víctor Revilla pasó por Jujuy y reveló los secretos de su travesía hacia Alaska.

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Llegó a Jujuy caminando desde Ushuaia: su próximo destino, Alaska, y lo que lleva en su carrito
Llegó a Jujuy caminando desde Ushuaia: su próximo destino, Alaska, y lo que lleva en su carrito

Víctor Revilla, el venezolano que recorre a pie el continente desde Ushuaia hasta Alaska, ya está en Jujuy. Tras casi siete meses de travesía, pasó por San Salvador de Jujuy y contó en Canal 4 los detalles de una aventura que podría durar más de dos años.

El caminante inició su viaje el 10 de enero y tiene como meta llegar a Prudhoe Bay, en Alaska. El recorrido total es de unos 30 mil kilómetros y atraviesa entre 14 y 15 países. “Es una travesía que planeé durante un par de años. Puede tomarme tres años o menos, puede tomar mucho más o mucho menos”, señaló Revilla.

¿Cómo viaja y qué lleva?

Revilla avanza en soledad, acompañado solo por un pequeño carrito adaptado donde transporta sus pertenencias: cámaras, comida, una carpa, un saco de dormir y repuestos. “Todo lo hago solo. Yo y mi carrito”, resumió. Cada jornada intenta cubrir entre 40 y 50 kilómetros, y en algunos tramos planea caminar también de noche.

Su próximo objetivo es llegar a La Quiaca y cruzar hacia Bolivia. “Todavía me quedan ocho o nueve días. Tengo que empujar bastante duro, día y noche”, explicó. Durante su paso por Jujuy, atravesó caminos de cornisa y descansó en El Carmen para bañarse, lavar ropa y recuperar fuerzas.

La solidaridad argentina, clave en el camino

El viajero financió la travesía con el alquiler de una propiedad y la venta de su auto y su motocicleta. Pero también destacó la ayuda de la gente que encuentra en la ruta. “En Argentina la gente se para todo el tiempo. Me dan comida, agua, dinero, de todo. Nunca sentí que me fuera a faltar algo”, afirmó. En cada provincia, dijo, encontró gestos de solidaridad que le permitieron seguir adelante.

Un desafío que va más allá de lo físico

Revilla fue militar y, tras participar en conflictos, tuvo dificultades para reinsertarse en la vida cotidiana. Caminar se volvió su terapia. “Esto me ha despejado la mente, me ha dado paz mental y lo disfruto. Es lo que me satisface”, expresó. Considera la travesía un reto deportivo, físico y emocional, y aspira a integrar el selecto grupo de personas que completaron el recorrido a pie.

“Todo tiene un precio. Mi libertad y mi paz tienen el precio de no estar con la familia y de no estar cómodo”, reflexionó. Calcula que aún le quedan unos dos años y medio para llegar a destino, aunque el tiempo podría variar según las condiciones. Su progreso puede seguirse en Instagram como @rutaalaska26.

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