Llegó a los 10 años desde el norte y hoy, a los 63, sigue arriba del tractor: "No tenemos horario"
¿Qué hace un productor de 63 años que llegó a Mendoza a los 10 y nunca dejó la chacra? La respuesta de Luis Ilarión, en una fecha que homenajea a los trabajadores rurales.
Este jueves 8 de octubre se conmemora el Día del Trabajador Rural en Argentina, una fecha que recuerda la sanción del primer Estatuto del Peón de Campo y que busca visibilizar a quienes trabajan la tierra y producen alimentos. En Mendoza, el oficio tiene sus propias reglas: clima árido, distribución compleja del agua y un contexto económico que complica la ecuación.
En la localidad de Las Pintadas, en Tunuyán, Luis Fernando Ilarión es una de esas voces. A bordo de un tractor y protegido de la lluvia con una gorra, el productor de 63 años dialogó con Noticiero Andino sobre una vida entera dedicada a la chacra.
Dejó el norte a los 10 años y nunca bajó de la tierra
Ilarión llegó junto a sus padres desde el norte del país a Mendoza cuando tenía apenas 10 años. Desde entonces, su vida estuvo atada al trabajo rural. Con sus manos participó de la producción de ajo, cebolla, tomate, choclo, pimiento y zapallo, entre otros cultivos.
"Nosotros no tenemos horario", remarcó el productor, una frase que resume su rutina: trabajar de noche o bajo la lluvia, y adelantar tareas cuando se puede, aunque eso implique sacrificar el descanso.
El desafío que complica a los chacareros en 2026
El contexto no es sencillo para los productores mendocinos. Según contó Ilarión, la situación se ha ido complicando en los últimos años y en 2026 uno de los principales dolores de cabeza está relacionado con la siembra y el precio del ajo.
Pese a las dificultades, el tunuyanino sabe que las oportunidades de estudio y trabajo son limitadas a su edad: "Es lo que sabemos (hacer) y es lo que nos han dado nuestros padres. Estudios no tenemos. Yo tengo 63, ¿a dónde me van a recibir para trabajar al día en una empresa? Tengo que seguir esto, no me queda otra".
En el Día del Trabajador Rural, su historia es una de las tantas que sostienen la producción de alimentos en una provincia donde cultivar es, todos los días, una pulseada con el clima y la economía.