Llegó por tres meses hace casi 30 años y Comodoro no lo dejó ir: quién es el vendedor de rosas que ya es parte del paisaje
Llegó desde Ushuaia en 1998 con la idea de quedarse solo tres meses, pero casi tres décadas después sigue en el centro de Comodoro con sus rosas. ¿Quién es el vendedor que muchos vecinos ya asocian con el amor?
Guido Mazzucotelli tenía planeado quedarse apenas tres meses en Comodoro Rivadavia. Llegó desde Ushuaia en 1998 y, casi tres décadas después, sigue caminando el centro con sus rosas. “Muchos vecinos ya me reconocen y me asocian con el amor”, asegura.
El hombre se convirtió en una figura habitual para quienes transitan la zona céntrica. Las rosas que ofrece no son un simple producto: para muchos, son el gesto que acompaña un pedido, un aniversario o una reconciliación.
De Ushuaia a Comodoro, un viaje que se estiró
Mazzucotelli había llegado desde la capital fueguina con la idea de una estadía corta. Sin embargo, la ciudad lo fue atrapando y decidió quedarse. Desde entonces, su rutina se repite día tras día en las calles del centro, donde se lo puede ver con su canasto o ramo en mano.
La historia se sostiene en el boca en boca de los vecinos, que lo identifican como el vendedor de rosas de siempre. No es un dato menor: en una ciudad que crece y cambia, él permanece como una postal reconocible.
“Muchos ya me conocen y me asocian con el amor”, repite, convencido de que su oficio tiene un costado sentimental que va más allá de la venta.
Un clásico del centro
Su presencia en el microcentro comodorense se volvió parte del paisaje urbano. Para quienes compran una rosa, el gesto tiene un valor simbólico; para él, es una forma de ganarse la vida que eligió hace casi 30 años.
La historia de Guido Mazzucotelli es la de alguien que llegó de paso y se quedó para siempre. Un vendedor de rosas que, sin proponérselo, se transformó en un personaje entrañable de la ciudad.