Llegó sin saber nadar, ganó su primera carrera a los 15 días y hoy sueña con Las Leonas
A los 11 le diagnosticaron retraso madurativo y la pasaron a una escuela especial. Una profesora la metió en una pileta sin que supiera flotar. Lo que pasó después te muestra que los límites a veces solo están en la cabeza.
Karen Chandía tiene 23 años, vive en Santa Lucía y encontró en el deporte un espacio de libertad y superación. Su historia empezó a los 11, cuando le diagnosticaron retraso madurativo y pasó de una escuela común a una institución especial. Allí, una profesora de Educación Física le propuso probar natación, un deporte que no sabía nadar. Hoy entrena en la pileta, juega al hockey sobre césped y sueña con vestir la camiseta de la Selección Argentina.
Un comienzo sin saber nadar
Todo arrancó cuando la docente de la Escuela SARM –hoy ARA San Juan– se contactó con su mamá para invitarla a los Juegos Evita. Karen aceptó y se presentó en Piscis 25, donde conoció a la profesora Andrea Plaza. El problema: no sabía nadar. “Me acuerdo que ese día estaba nerviosa y le decía a Andrea que yo no sabía nada”, contó entre risas. La respuesta de la entrenadora fue contundente: “Vos quedate tranquila que acá te vamos a ayudar”.
Apenas dos semanas después de su primer entrenamiento, Karen ya estaba compitiendo. “Me largó al agua y me dijo que hiciera lo que pudiera y que me arreglara”, recordó. Contra todo pronóstico, ganó esa primera competencia.
Superar los miedos y los prejuicios
Con el tiempo llegaron otros entrenadores –Andrea Plaza, Román de la Rosa y Matías Cordero– y Karen empezó a viajar por el país. Al principio, sus propios pensamientos eran un obstáculo: “Cuando íbamos a competencias pensé que todo iba a ser con personas con discapacidad”, dijo. Pero se encontraba compitiendo contra personas sin discapacidad y eso la llenaba de dudas. “Estaba un poco asustada porque decía: ellos son normales y me van a ganar en cinco minutos”. La realidad le demostró lo contrario: en varias oportunidades terminó primera o segunda.
Ese proceso también transformó su mirada sobre sí misma. “Algunas veces sí me pesa y otras no. Cuando era más chica me incomodaba mucho, pero ahora ya me acostumbré”, explicó. Y agregó: “Ahora compito con personas que no tienen ninguna discapacidad y les gano. Algunas veces ellos me ganan a mí, pero ya no me afecta”.
Nuevos desafíos y un sueño gigante
En 2023 y 2024 participó de un Ironman en postas adaptadas. Además, entrena hockey sobre césped con Las Dinas. El año pasado recibió una propuesta para sumarse a un grupo vinculado a Las Leonas en Buenos Aires, pero por cuestiones económicas no pudo aceptar. A pesar de eso, mantiene intacto su objetivo: “Llegar a los Panamericanos y vestir la camiseta de la Selección Argentina”.
Su familia es un pilar fundamental. “Mi hermano siempre me dice: vos tenés que entrenar todos los días, no faltes ningún día”, contó. Y mientras sigue metiéndose al agua, aquella chica que llegó a su primera prueba sin saber nadar conserva el mismo espíritu que la impulsó a lanzarse a la pileta.