Llevan 12 años limpiando Santiago y hay 8 mil personas en la calle: lo que igual no logran evitar
Hay casi 8 mil personas limpiando la ciudad y, aun así, los minibasurales siguen apareciendo. Desde TRAEER apuntan a lo que falta cambiar en las casas y que ningún operativo resuelve solo.
Casi 8 mil personas trabajan a diario en la limpieza de Santiago del Estero, pero los minibasurales siguen apareciendo. Lo advirtió Sergio Páez, socio fundador de TRAEER, la asociación civil sin fines de lucro que desde hace más de una década se dedica al tratamiento y reciclaje de residuos electrónicos en la provincia.
En diálogo con Radio Panorama, el referente repasó el recorrido de la organización y puso el foco en un problema que, según su experiencia, no se resuelve solo con más operativos: la conducta de los vecinos a la hora de sacar la basura.
De la nada a una problemática conocida
Páez recordó que cuando TRAEER arrancó, la noción misma de residuo electrónico era casi desconocida en la comunidad. Con los años, el conocimiento sobre su impacto fue creciendo y la entidad tuvo que adaptarse.
"TRAEER se fue reinventando, cuando comenzamos nadie sabía qué era un residuo electrónico. El residuo electrónico es una suma de residuos y eso lo hace más peligroso que otros", explicó.
Esa particularidad —la mezcla de materiales que convive dentro de un celular, una computadora o un electrodoméstico viejo— es la que vuelve a estos desechos más riesgosos que la basura común, según el referente.
El desafío de los minibasurales
El socio fundador de TRAEER insistió en que el cuidado del ambiente no depende únicamente del trabajo de las organizaciones. También requiere que los vecinos modifiquen hábitos cotidianos.
"Llevamos más de 12 años trabajando y vimos que, a pesar de que hay casi 8 mil personas limpiando la ciudad, hay minibasurales. Como vecinos nos falta cuidar nuestras casas, tenemos que sacar la basura a tiempo y ponerla en los contenedores", sostuvo.
Para Páez, el esfuerzo de los equipos de limpieza choca contra una costumbre difícil de desterrar: la acumulación de residuos en esquinas, terrenos baldíos y sectores alejados de los circuitos habituales de recolección.
Forestación y el plan de la ciudad
Al referirse a las iniciativas para mejorar el espacio público, Páez mencionó los objetivos de forestación que impulsa la organización y que se cruzan con el plan municipal.
"El intendente Benavente dijo que va a trabajar para limpiar la ciudad y mantenerla más linda. Nosotros ya lo veníamos haciendo, y tenemos el objetivo de 60 mil árboles por año", expresó.
La meta de forestación se suma al trabajo de reciclaje de residuos electrónicos que TRAEER desarrolla desde hace más de una década en Santiago del Estero.
Educar desde chicos
El referente remarcó que los cambios duraderos llegan por la vía de la educación ambiental, y que el trabajo con los más chicos tiene un efecto multiplicador dentro de las familias.
"Se trabaja enseñando en especial a los niños para que le transmitan a los padres", explicó.
Ese enfoque apunta a instalar desde temprano la separación de residuos, el uso responsable de los contenedores y la noción de que los aparatos electrónicos en desuso no van con la basura común.
"Una ciudad ejemplo"
Páez cerró su intervención con un objetivo de fondo: que Santiago del Estero se convierta en un modelo de limpieza urbana y compromiso ambiental.
"Santiago del Estero debe ser una ciudad ejemplo y limpia", concluyó.