Lluvias, caña en pie y una zafra que no cierra: los cañeros van por la emergencia
¿Qué pasará con la caña que quedó en pie y por qué los productores tucumanos vuelven a pedir la emergencia agropecuaria? La respuesta está en los números de una zafra que no cierra.
Los pequeños y medianos productores cañeros de Tucumán atraviesan una campaña que se les escapa de las manos. Las lluvias persistentes frenaron la cosecha, hay un volumen importante de caña que podría quedar sin levantar y los costos siguen subiendo mientras el precio del azúcar pierde terreno frente a la inflación.
Por eso el sector volverá a golpear la puerta del gobierno provincial: pedirán una nueva audiencia con el gobernador Osvaldo Jaldo o con el ministro de Economía, Daniel Abad, para insistir con la declaración de la emergencia agropecuaria y con herramientas de financiamiento que les permitan sostener la actividad.
El reclamo que ya tiene historia
A mediados de agosto, el Comité Regional de Productores Cañeros Sucroalcoholeros había presentado una nota al Poder Ejecutivo describiendo el complejo panorama de la zafra. La firmaron Ramón González (Cañeros Unidos del Este), Máximo Bulacio (Centro de Agricultores Cañeros de Tucumán), Mario Tizeira (Unión Cañeros Independientes de Tucumán) y Agustín Guillén (Unión Cañeros del Sur).
En ese documento alertaron sobre un retraso de la cosecha cercano al 20% en comparación con un año normal. Las causas que señalaron: precipitaciones intensas, falta de piso para que entre la maquinaria, suelos saturados de agua y otras contingencias climáticas que complicaron las labores.
La advertencia fue concreta: si el ritmo de avance se mantenía, buena parte de la caña podía quedar sin levantar al cierre de la zafra, con pérdidas productivas y económicas que pondrían en riesgo la continuidad de numerosas explotaciones.
Qué dicen los números de la campaña
El 8 de octubre, el comité regional y directivos del Instituto de Promoción del Azúcar y Alcohol de Tucumán (Ipaat) se volvieron a reunir para analizar la marcha de la zafra. Para entonces, la campaña mostraba un avance del 72% en Tucumán y del 78% en Salta y Jujuy. Los participantes repitieron la complejidad que generaron las condiciones climáticas de los últimos meses.
Desde agosto no hubo mejoras sustantivas, y por eso los productores preparan un nuevo pedido para renovar la solicitud de audiencia con el gobierno provincial y avanzar en medidas que resguarden la campaña.
Caña florecida, ingenios que estiran la molienda y deudas que aprietan
La referente regional Mónica Dávalos describió el escenario en diálogo con LG Play: “Lamentablemente, por cuestiones climáticas va a quedar bastante caña en pie”. Además, señaló que muchos lotes tienen caña florecida, sobre todo en el sur de la provincia, la zona más castigada por las precipitaciones.
Dávalos explicó que a esta altura del año todavía queda un volumen importante por cosechar y que algunos ingenios que suelen cerrar el 30 de septiembre o a mediados de octubre evalúan extender la molienda hasta fines de noviembre, aunque sin garantías de poder procesar todo el material que sigue en pie.
El problema no es solo productivo. Los productores deben afrontar costos de campaña y compromisos financieros aunque no logren completar la cosecha o esperen ingresos menores a los previstos. La referente habló de una situación angustiante por deudas con insumos y mayores erogaciones operativas: con los suelos saturados, las máquinas trabajan en condiciones más exigentes, lo que eleva el consumo de gasoil y el desgaste mecánico.
Qué medidas piden al gobierno
El Comité anunció que presentará una nota en Casa de Gobierno dirigida al ministro de Economía para solicitar una audiencia y analizar medidas de apoyo. Entre las alternativas que evalúan figuran:
- La declaración de la emergencia agropecuaria para la actividad cañera.
- El acceso a líneas de financiamiento específicas para el sector.
- Exenciones o alivios impositivos temporales.
- Instrumentos que permitan renegociar compromisos con proveedores y trabajadores.
“Está complicado. Entonces, a ver si se pueden tomar algunas medidas o algo, porque estamos hablando de una actividad fundamental, con muchas personas involucradas”, resumió Dávalos.
El reclamo excede al productor individual: apunta a sostener una cadena productiva que emplea a numerosas familias y que depende de que la zafra pueda continuar.