Cuatro o cinco días de avance sostenido hacían pensar en una cosecha sin sobresaltos, hasta que las lluvias volvieron a frenar todo. Los rindes que ya se conocen, y el dato que dejó el informe sobre el trigo.
Las precipitaciones volvieron a meter la cola en plena cosecha de trigo del centro norte santafesino, justo después de cuatro o cinco jornadas de avance firme en los departamentos del norte. Aun así, los números que dejó el cereal son para nada despreciables: los promedios se movieron entre 32 y 35 quintales por hectárea, con lotes que llegaron a 36 y que el sector califica de buenos o muy buenos.
El dato sale del informe semanal del Sistema de Estimaciones Agrícolas (SEA) de la Bolsa de Comercio de Santa Fe, que cubre del 28 de octubre al 3 de noviembre. La semana arrancó con tiempo estable y eso permitió meterle ritmo tanto a la trilla como a la siembra de los cultivos de verano. Después aparecieron los chaparrones y las lloviznas, repartidos de manera despareja según la zona, y las máquinas tuvieron que parar.
Lo que dejaron las lluvias
Desde la entidad santafesina remarcaron que el agua, más allá del trastorno operativo, llegó en un momento clave: "Aunque complicaron el trabajo a campo, las lluvias favorecieron la etapa final de los cultivos de invierno y el inicio de la campaña gruesa. La disponibilidad de agua útil fue muy buena, tanto en la cama de siembra como en las reservas de los perfiles de los suelos". Y precisaron que el fenómeno se extendió "durante dos o tres días, según la zona".
En lo que respecta al trigo, el 94% de los lotes se mantiene en estado bueno a muy bueno, con casos excelentes. El 6% restante quedó en condiciones regulares, sobre todo en el noroeste del área relevada, donde las lluvias fueron más irregulares. Los cuadros que todavía esperan la cosechadora atraviesan etapas disímiles: hay desde floración hasta madurez, pasando por grano lechoso y pastoso.
El relevamiento no encontró plagas ni enfermedades de peso, aunque los controles de enfermedades fúngicas siguen su curso.
La soja, a media máquina
La siembra de soja temprana también había logrado avanzar en los primeros días de la semana, pero la humedad ambiente le puso un techo al ritmo de trabajo y las lluvias posteriores la terminaron de frenar. En el centro del departamento Castellanos se pudo ver la implantación sobre rastrojos de soja tardía.
Al mismo tiempo, los técnicos siguen evaluando los daños que dejaron el granizo y los vientos fuertes del 22 de octubre. En girasol, los monitoreos detectaron pérdidas parciales o totales en sectores puntuales. En lotes de maíz temprano de Castellanos, Las Colonias y San Justo se analiza, según la magnitud del daño, si conviene resembrar o directamente cambiar de cultivo por soja temprana o maíz tardío.
Arroz, algodón y sorgo: las intenciones de siembra
La humedad y las lluvias también condicionaron la implantación de arroz, algodón y sorgo. En arroz, la intención de siembra quedó en 31.150 hectáreas, una superficie parecida a la de la campaña 2025/26. Las labores avanzaron durante las primeras jornadas y después quedaron limitadas por el clima.
Para el algodón, la primera estimación de intención de siembra fue de 80.000 hectáreas. La implantación arrancó, pero la humedad ambiente moderó el avance y las precipitaciones posteriores obligaron a detenerla.
El sorgo granífero y forrajero también tuvo su inicio de siembra, que quedó interrumpido hacia el cierre del período. En el caso del granífero, la intención inicial llegó a 125.000 hectáreas, una superficie similar a la del ciclo anterior.