Lo abandonaron a su suerte tras un atropello y lo que sucedió después dejó a todos sin palabras
Un perro atropellado y abandonado en la ruta logró sobrevivir contra todo pronóstico. Descubrí cómo una cadena de eventos inesperados y la solidaridad de unos pocos cambiaron su destino para siempre.
Un perro llamado Beto sobrevivió a un atropello, una amputación y un abandono cruel, gracias a la intervención de vecinos solidarios que no se rindieron. Su historia, que comenzó con un conductor irresponsable y un dueño negligente, se transformó en un ejemplo de esperanza y resiliencia animal.
Matías, un joven de Fernández, salió a pasear con sus perros cuando estos encontraron a Beto en muy mal estado. Inmediatamente, lo rescató y fue a buscar al dueño del animal para que se hiciera cargo de su curación. Sin embargo, el dueño culpó al conductor del accidente.
Entre los tres, contactaron al veterinario de Fernández, el Dr. Milanesio, quien en un primer momento le salvó la vida a Beto. El profesional le colocó antibióticos y le amputó una pierna que presentaba heridas muy graves.
¿Qué ocurrió después del tratamiento inicial?
Lo trágico de esta historia es que, luego de sacarlo de la veterinaria, el hombre que lo atropelló y el dueño de Beto se pusieron de acuerdo para sacrificarlo. Lo subieron a un auto y, después de discutir sobre quién pagaría los gastos, lo llevaron por la ruta 34 vieja.
Allí, lo abandonaron en un camino de tierra, donde estuvo tres días, pasando hambre y soportando fuertes tormentas eléctricas, al borde de la muerte.
¿Cómo fue el rescate definitivo?
Beto fue encontrado en un estado calamitoso por vecinos de Forres que estaban entrenando por la zona. Lo subieron a un auto y lo llevaron nuevamente al veterinario Milanesio. Al escuchar los gritos del animal, el doctor lo reconoció inmediatamente, recordando que ya lo había atendido unos días antes.
Fue entonces cuando comenzó la verdadera historia de esperanza y resiliencia. Volvieron a operarlo, lograron colocarle clavos en la pierna averiada, lo curaron y le administraron antibióticos. Finalmente, Beto encontró un nuevo hogar con dueños que lo cuidan, protegen y le brindan todo el cariño.
Hoy, el perro pelea día a día por recuperarse. Cada jornada que pasa representa una lucha para él, pero también un nuevo nacimiento. Quienes lo salvaron piden ayuda para afrontar los gastos médicos y, sobre todo, más empatía hacia los animales. “Son seres que sienten y tienen derechos”, expresaron entre lágrimas.
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