Lo acuchillaron diez veces por una cadena de oro, pero él no se quedó quieto: salió a correr detrás de los ladrones
Le arrancaron la cadena que le había regalado su mamá y él se resistió: diez puñaladas después, el detective igual salió a correr detrás de los ladrones. Lo que hizo cuando entendió que se estaba muriendo descolocó a todos.
José Mercedes pasaba sus vacaciones limpiando el auto en una calle del Bronx cuando dos desconocidos se le acercaron con una idea fija: arrebatarle la cadena de oro que llevaba al cuello. La joya no era una más: se la había regalado su madre. Ese detalle lo llevó a plantar cara. La respuesta de los agresores fue un ataque brutal: diez puñaladas. Y aun así, el hombre no se quedó tirado: se levantó y los persiguió.
El episodio ocurrió el 2 de octubre, a plena luz del día, en el barrio de Norwood. José tiene 33 años y hace una década que trabaja como detective de la Policía de Nueva York. Estaba franco de servicio cuando lo sorprendieron los agresores, que se movían en una bicicleta eléctrica.
Los ladrones forcejearon para arrancarle la cadena. Él se defendió. En medio del tironeo, recibió diez puñaladas repartidas entre el cuello, los brazos y una pierna.
“Les dije en inglés y en español que era policía. No les importó”, relató días después, durante una conferencia de prensa en Manhattan.
Herido y perdiendo sangre, Mercedes igual salió a correr detrás de los sospechosos. Aguantó cinco cuadras. Recién entonces se desplomó sobre la vereda.
“Casi muero”: el momento en que entendió que debía parar
El detective contó que, al advertir la gravedad de las heridas, se acordó de otros casos que había investigado a lo largo de su carrera. Supo que no podía seguir moviéndose o iba a perder más sangre. Entonces cambió de plan: concentrarse en pedir auxilio y en aportar todos los datos posibles sobre los atacantes.
“Me di cuenta de que estaba sangrando mucho. Había perdido mucha sangre”, recordó.
Un vecino llamó al 911. Los servicios de emergencia lo trasladaron al hospital Jacobi, donde lo atendieron. Le dieron el alta al día siguiente, aunque sigue recuperándose de las lesiones y trabaja para volver a mover con normalidad la mano izquierda.
“Casi muero. Tengo una segunda oportunidad en la vida”, dijo el detective, que se presentó ante los periodistas con un brazo enyesado y las cicatrices a la vista.
Quiénes son los detenidos
Los sospechosos fueron identificados como D’Angelo Caraballo, de 25 años, y Sneider Mejía, de 24. Los atraparon cinco días después en Massachusetts y los trasladaron a Nueva York, donde enfrentan cargos por intento de homicidio.
Mercedes agradeció a quienes lo asistieron ese día y aseguró que espera volver a su puesto. “Voy a estar eternamente agradecido a quienes me salvaron la vida aquel día”, afirmó.