Lo acusan de ser el número dos de la Suizo Argentina en el caso ANDIS: qué contestó cuando lo citaron
Un apodo de uso común, audios “de origen dudoso” y un pedido de sobreseimiento: lo que puso por escrito el directivo de la Suizo Argentina antes de que el caso ANDIS siga sumando indagatorias.
La citación estaba puesta para este martes en los tribunales de Comodoro Py, pero Sebastián Nuner Uner eligió el silencio. El director de Asuntos Corporativos de la droguería Suizo Argentina se presentó a declarar como imputado por el caso ANDIS, aunque evitó responder preguntas y dejó todo por escrito: un descargo en el que pide su sobreseimiento y rechaza haber formado parte de una asociación ilícita.
Para los fiscales Franco Picardi y Sergio Rodríguez, Nuner Uner no era un ejecutivo más. Lo ubican como el número dos de Jonathan Kovalivker, presidente de la droguería, y como una pieza central de la estructura que, según la hipótesis, habría operado junto a funcionarios de la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS) para quedarse con buena parte de las compras de medicamentos de alto costo y baja incidencia (PACBI).
Qué pidió el directivo
Según fuentes de la investigación, el escrito de Nuner Uner solicita la nulidad de las medidas y pruebas que lo involucran, al considerar que derivan de “audios de origen dudoso, aún en peritaje”. También reclama que se deje sin efecto la inhibición general de bienes dictada sobre su persona y que se dicte su sobreseimiento en la causa.
En cuanto a la operatoria, el directivo aseguró que no participó en la carga ni en la decisión de precios dentro del sistema SIIPFIS, y que tampoco intervino en la gestión de ventas a la ANDIS. Sostuvo, además, que en los teléfonos de los principales implicados no aparecen comunicaciones, chats ni registros que lo vinculen con maniobras ilícitas durante el período investigado.
“Toda la acusación descansa en un apodo de uso común ("Seba") en conversaciones entre terceros, el cual el fiscal le atribuye de forma prejuiciosa sin aportar elementos objetivos ni verificar si correspondía a otra persona”, plantea en su defensa. En la misma línea, afirmó que la prueba documental desmiente o no lo involucra en varios episodios puntuales que el dictamen menciona.
El pedido por la inhibición de bienes
Respecto de la medida cautelar, el directivo argumentó que se dictó de manera general para 36 personas, sin una motivación particularizada sobre su caso, sin peligro en la demora y afectando el carácter excepcional y subsidiario que tienen este tipo de medidas previas al procesamiento. Como alternativa, pidió que la inhibición se sustituya por un embargo de monto razonable.
La acusación: un rol de conducción
El dictamen fiscal, presentado el 16 de octubre pasado, pidió convocarlo a indagatoria por considerar que integró, al menos entre mayo de 2024 y agosto de 2025, una asociación ilícita que habría desplegado sus actividades en ANDIS. Le atribuyen haber ejecutado, desde su cargo en Suizo Argentina y en coordinación con funcionarios del organismo y directivos de otras droguerías, maniobras defraudatorias contra el Estado y negociaciones incompatibles con la función pública.
Para la acusación, no se trataba de un ejecutivo ajeno a las decisiones comerciales, sino de uno de los responsables de la conducción que intervenía en las definiciones estratégicas de la compañía. El vínculo con Pablo Atchabahian, señalado como uno de los jefes de la organización y operador de Suizo Argentina dentro de ANDIS, es uno de los elementos que los fiscales destacan: según la investigación, Atchabahian no actuaba por cuenta propia, sino que consultaba y consensuaba sus movimientos con los máximos responsables de la droguería. En esas conversaciones aparecía el “Helvético” —una referencia a Suizo Argentina— o “Seba”, identificado como Nuner Uner.
El dictamen lo describe como “pieza clave del engranaje ilegal” y como el “número 2 de Jonathan Kovalivker”. También sostiene que mantenía comunicación directa con Miguel Ángel Calvete, Daniel Garbellini y Andrés Horacio Arnaudo, vinculado a Droguería Génesis. Esos contactos, para los investigadores, muestran que su intervención excedía las cuestiones internas de la empresa y alcanzaba las relaciones con los distintos integrantes del esquema.
Génesis, la firma interpuesta
Uno de los episodios del expediente tiene que ver con el uso de Génesis como firma interpuesta para canalizar ventas de medicamentos a ANDIS. Los fiscales hallaron conversaciones entre Fernando Domínguez, coordinador de Tratamientos Especiales de Suizo Argentina, y Horacio Andrés Arnaudo, de Génesis, en las que se discutían cotizaciones y precios. En una de ellas, cuando Arnaudo consultó cómo proceder frente a una compulsa, Domínguez le sugirió que hablara con “Seba”.
La fiscalía interpretó esa referencia como una consulta a Nuner Uner para obtener autorización o instrucciones sobre la cotización. En ese sentido, la acusación considera que Génesis no funcionaba como un proveedor independiente, sino que era utilizada por Suizo Argentina para diversificar las ventas a ANDIS, simular competencia y canalizar medicamentos con precios más elevados.
Los números también forman parte de la imputación: entre diciembre de 2023 y agosto de 2025, Suizo Argentina le vendió medicamentos a Génesis por $15.981.962.965,84, operaciones que representaron más del 40% de las compras de la droguería. Para los fiscales, el volumen y la continuidad de esas operaciones no podían explicarse por decisiones aisladas de empleados, sino que requerían la intervención de los niveles superiores de conducción empresarial.
El grupo “Directorio” y el mensaje del allanamiento
Otro de los elementos que comprometen al directivo es un intercambio de WhatsApp registrado el 22 de agosto de 2025, el mismo día en que se realizó un allanamiento en las oficinas de Suizo Argentina. El mensaje fue encontrado en un grupo llamado “Directorio”, integrado por los hermanos Jonathan y Emmanuel Kovalivker, los hermanos Viner, Matías Morosi y Nuner Uner, que funcionaba desde noviembre de 2021.
De acuerdo con la reconstrucción fiscal, ese día Nuner Uner escribió a los integrantes para indicarles cómo debían proceder si eran contactados por algún medio de comunicación. También les informó que estaban “trabajando en eso”. Los investigadores interpretaron que el intercambio estaba relacionado con la investigación judicial que acababa de comenzar.
La respuesta de Diego Viner fue todavía más llamativa: primero escribió “Ya de” y luego agregó una instrucción concreta: “Llamen a MAC”. Para los fiscales, MAC era Miguel Ángel Calvete, uno de los principales operadores investigados en la causa, quien mantenía vínculos directos con los funcionarios de ANDIS.
El dictamen destaca que la indicación de Viner se produjo mientras se desarrollaba el allanamiento en las oficinas de la droguería. También señala que los mensajes del grupo estaban configurados con una función de autodestrucción. La secuencia fue considerada relevante porque, según la acusación, mostró que los principales directivos de Suizo Argentina conocían a Calvete y acudieron a él en medio de un procedimiento judicial que involucraba a la compañía.
Nordelta y las otras droguerías
La investigación también reconstruyó las relaciones de Nuner Uner con representantes de otras empresas que habrían participado del sistema de cartelización de proveedores de ANDIS. En particular, los registros de ingresos y egresos del barrio privado Nordelta permitieron identificar que coincidió en el domicilio de Jonathan Kovalivker con Marcos Daniel Hendler, vinculado a Luley S.A., y Ramón Antonio Cereijo, relacionado con Dihemo S.A.
Ambos aparecen vinculados a empresas que, según la fiscalía, formaban parte del entramado de droguerías que acordaban sus participaciones en las compulsas de precios. El expediente describe cómo Suizo Argentina habría asumido el control de esas licitaciones: según la hipótesis fiscal, la droguería obtenía información anticipada sobre los medicamentos que necesitaba ANDIS, coordinaba los precios con otros proveedores y establecía de antemano qué empresas debían resultar adjudicatarias.
De esa manera, lo que formalmente aparecía como una competencia entre distintas droguerías habría sido, en realidad, un sistema de ofertas previamente coordinadas. Los fiscales sostienen que Suizo Argentina llegó a mantenerse por encima del 30% de las adjudicaciones acumuladas, con períodos en los que superó el 40%.
Más de $137.000 millones en adjudicaciones
El volumen económico de las operaciones es otro de los puntos centrales del dictamen. Según los datos incorporados por la fiscalía, Suizo Argentina obtuvo adjudicaciones de ANDIS por $137.118.708.357 entre mayo de 2024 y agosto de 2025, en apenas 15 meses.
La hipótesis es que ese crecimiento estuvo relacionado con acuerdos con funcionarios del organismo, el direccionamiento de las compulsas, la fijación de precios y la distribución de negocios con otras droguerías. Los fiscales describieron a la compañía como una firma que habría conseguido una posición privilegiada dentro de ANDIS y que no solamente se beneficiaba con las compras, sino que también intervenía en decisiones sobre qué proveedores podían participar, cuánto debían cotizar y cuándo debían cobrar.
En ese esquema, la participación de Nuner Uner habría sido la de uno de los responsables empresariales que intervenían en las decisiones de conducción y mantenían contacto directo con los operadores y funcionarios involucrados. Para mañana está prevista la declaración indagatoria de los Kovalivker.
Con información de Ámbito.