Lo alojaron en una comisaría de Río Gallegos y terminó otra vez en la guardia: el aparato que nadie supo usar
¿Qué pasó en la comisaría donde alojaban a Jonathan Casas para que terminara internado otra vez? El aparato que nadie supo usar y el dato que su pareja no se cansa de repetir.
Jonathan Casas, de 30 años y con diabetes tipo 1, volvió a ser trasladado a un centro de salud de Río Gallegos durante la noche del sábado, alrededor de las 22:45. Su pareja, Guadalupe Martínez, fue quien dio el alerta y describió una escena que su entorno venía temiendo: el hombre había recibido el alta médica días antes, tras pasar cerca de un mes internado por complicaciones de su enfermedad, y en el lugar donde estaba alojado no sabían cómo medirle el azúcar en sangre.
Según el relato de Martínez, Casas se encuentra en la guardia del hospital porque no habría camas disponibles para ingresarlo a una sala de internación. La mujer apuntó contra la atención que recibe y las condiciones en las que permanece mientras continúa privado de su libertad.
El aparato que nadie sabía manejar
Uno de los puntos que más preocupó a su pareja fue el manejo del dispositivo para controlar la glucemia. Martínez aseguró que le dijeron que el personal a cargo no sabía cómo utilizar el aparato para medir el nivel de azúcar, algo que, según planteó, agravó la situación sanitaria de Casas.
El hombre es insulinodependiente y necesita controles periódicos. Para su entorno, esa continuidad no estaría garantizada en las dependencias policiales, y la nueva hospitalización reavivó los cuestionamientos sobre el tratamiento, el monitoreo de la glucosa y la capacidad de esos lugares para atender a una persona con diabetes tipo 1.
Tres comisarías y una resistencia denunciada
De acuerdo con el testimonio de su pareja, Jonathan pasó por tres comisarías desde que le dieron el alta. La mujer sostuvo que existe resistencia de las dependencias a alojarlo por su situación sanitaria y apuntó a los riesgos de trasladarlo sin asegurar los cuidados médicos.
“Ellos sabían que podía pasar esto”, expresó Martínez, en referencia a lo que consideraba un desenlace previsible si no se garantizaba la continuidad del tratamiento.
Un caso que ya había tomado estado público
La situación de Casas había trascendido a principios de octubre. El 5 de octubre permanecía en el hospital zonal de Caleta Olivia, donde los profesionales buscaban estabilizar sus niveles de glucosa después de que atravesara un cuadro de cetoacidosis.
Tres días después, el 8 de octubre, recibió el alta y fue trasladado a una dependencia policial. Según el testimonio de Martínez, el hombre regresó a la guardia con los niveles de glucosa elevados y, en esa oportunidad, denunció dificultades para garantizar el acceso a la insulina.