Lo apuñaló su tío en una reunión familiar: la Justicia le fijó una cifra millonaria
Una reunión familiar terminó con un sobrino apuñalado y sin bazo. Años después, la Justicia le puso un precio millonario a ese ataque: cuánto deberá pagarle su tío.
Un hombre de Neuquén deberá indemnizar con casi 244 millones de pesos a su sobrino, a quien atacó con un cuchillo durante un encuentro familiar. La víctima perdió el bazo y arrastra una incapacidad permanente del 35 por ciento. El agresor, en tanto, ya tenía una condena penal por el mismo episodio.
La resolución la firmó el juez Civil de la Circunscripción Alto Neuquén, Carlos Choco, quien determinó el monto reparatorio tras analizar las secuelas físicas y psicológicas del ataque.
Qué pasó aquella noche
El hecho se produjo en enero de 2025, cerca de las lagunas de Epulafquen, en el marco de una reunión familiar. Allí, el tío atacó al joven con un arma blanca y le provocó una herida en el abdomen que obligó a una cirugía de urgencia.
Primero lo trasladaron al hospital de Las Ovejas y después lo derivaron a Chos Malal. En ese centro médico le extirparon el bazo. Según precisaron desde el Poder Judicial, el paciente quedó internado cinco días, necesitó drenajes y transfusiones de sangre, y siguió la recuperación de forma ambulatoria. Tres meses después pudo volver a su empleo en un taller mecánico.
Qué incluye la indemnización
La suma fijada por Choco contempla la incapacidad física, el daño moral, dos años de tratamiento psicológico y los gastos futuros por controles médicos y traslados.
El demandado apeló la sentencia, por lo que el expediente deberá pasar por la Cámara de Apelaciones 2. Durante el juicio sostuvo que no era el único responsable: aseguró que su sobrino estaba alcoholizado, que había iniciado la pelea y que usó el cuchillo para defenderse de una agresión. El magistrado consideró que esa versión no logró probarse.
La condena penal que ya pesaba sobre el agresor
El mismo hecho había sido investigado en el fuero penal. En ese ámbito, el hombre aceptó un procedimiento abreviado y fue declarado responsable del delito de lesiones gravísimas. La pena fue de tres años de prisión de ejecución condicional.
Esa sentencia impidió que en el juicio civil se volviera a discutir si la agresión existió y quién fue su autor. “No corresponde reeditar en esta sede la existencia de la agresión ni la autoría culpable”, señaló Choco.
Lo que restaba analizar era si la conducta de la víctima había influido en el hecho y, por lo tanto, si correspondía reducir la indemnización. Los testigos del encuentro declararon que antes del ataque no habían visto enfrentamientos entre ambos. Ninguno presenció el momento exacto de la puñalada, pero tampoco hubo testimonios que confirmaran que el sobrino hubiera iniciado la agresión o se hubiera abalanzado sobre su tío.
El juez concluyó que no se probó una conducta de la víctima que permitiera disminuir la responsabilidad del demandado. Además, sostuvo que aceptar la legítima defensa sería incompatible con lo ya establecido en la causa penal.
Las secuelas que quedaron
La pericia médica determinó que el hombre quedó con una incapacidad física parcial y permanente del 35 por ciento. Para fijar ese porcentaje se consideraron la pérdida del bazo, las cicatrices de la operación y una secuela sensitiva.
El perito explicó que la ausencia de ese órgano implica un mayor riesgo de infecciones, controles médicos periódicos durante toda la vida y esquemas específicos de vacunación. También indicó que las limitaciones se notan sobre todo en actividades que exigen esfuerzos físicos intensos o sostenidos.
La víctima trabaja como mecánico. Un compañero contó que pudo regresar al taller, aunque con dolores y dificultades para hacer fuerza. Incluso tuvieron que incorporar una herramienta de impacto para evitar algunos esfuerzos durante las reparaciones.