Lo ató con una soga y le puso un cuchillo en el cuello: la condena que recibió
Se presentó en la casa, golpeó la puerta y esperó. La víctima abrió y en segundos se encontró arrodillada, con las manos atadas. Después, el atacante hizo algo que nadie esperaba.
Un hombre de 32 años fue condenado a cinco años de prisión de cumplimiento efectivo por dos robos ocurridos en General Pico. La sentencia fue dictada por el juez de audiencia de juicio Federico Pellegrino, en el marco de un juicio abreviado.
Brian Ricardo Sosa fue declarado autor material y penalmente responsable de los delitos de robo agravado por el uso de arma impropia y robo simple. Además, el magistrado le mantuvo la condición de reincidente.
El acuerdo fue presentado por el fiscal Damián Campos, el imputado y el defensor oficial Walter Vaccaro. Las víctimas, al ser informadas sobre el acuerdo, prestaron su conformidad.
El primer hecho: intimidación con un cuchillo
El 12 de febrero de este año, Sosa se presentó en un domicilio de General Pico y, tras golpear la puerta en al menos tres oportunidades, logró que la víctima abriera. En ese momento, portando un cuchillo, se abalanzó sobre el damnificado e impidió que cerrara la puerta, apoyando el arma sobre el cuello de la víctima para ingresar de forma compulsiva.
Mientras lo intimidaba, le ordenó: “tirate al piso”, y lo obligó a arrodillarse para luego atarle las manos con una soga que sacó de su mochila. Después lo llevó a una habitación en la planta alta, donde había una caja de seguridad, y le exigió la clave. Una vez abierta, sustrajo dinero en pesos chilenos (una suma baja en billetes de escaso valor) y 5.000 pesos argentinos.
Continuó exigiendo más dinero y joyas, profiriendo amenazas como “dame plata” y “te voy a matar si no me das la plata”, siempre con el cuchillo como elemento de intimidación. Finalmente, encerró a la víctima en el baño, revisó la vivienda y se llevó un reloj de hombre antes de retirarse.
El segundo hecho: robo en un departamento
El 29 de diciembre de 2025, Sosa llegó en moto al departamento de otra víctima, que no se encontraba en el lugar. Rompió el vidrio de la puerta trasera, tomó la llave y sustrajo una campera negra tipo rompeviento, cinco camperas de algodón de distintos colores y un acolchado.
En los juicios abreviados, los magistrados no pueden imponer sanciones más severas que las requeridas por el Ministerio Público Fiscal, tal como lo establece el Código Procesal Penal de La Pampa.