Lo citó con una excusa y lo esperó en un cañadón: la noche que Nicolás no volvió
Doce golpes con una piedra, un cañadón apartado y un regreso días después para prender fuego el cuerpo. La Fiscalía acusó al amigo que lo citó con una excusa, pero el juez no aceptó el agravante de alevosía.
El cuerpo calcinado que apareció el viernes por la tarde en la meseta de Centenario es el de Nicolás Agustín Sáez, el joven de 21 años que estaba desaparecido desde el sábado 5 de septiembre. Así lo confirmó el Ministerio Público Fiscal, que además acusó por homicidio a un integrante de su propio grupo de amigos.
La imputación recayó sobre C.A.C., señalado como el autor del ataque. La fiscal del caso Lorena Juárez y el asistente letrado Maximiliano Jávega presentaron los cargos durante la audiencia de formulación que se realizó el domingo 13. En un principio le atribuyeron homicidio agravado por alevosía, aunque el juez de garantías Raúl Aufranc no aceptó ese agravante y la acusación quedó como homicidio simple.
Una invitación que terminó en tragedia
Según la teoría que maneja la Fiscalía, el 5 de septiembre cerca de las 16:20 el imputado contactó a Nicolás y lo invitó a una reunión con dos mujeres. Se conocían y tenían una relación de amistad, por lo que la víctima no dudó en aceptar.
Con ese pretexto, C.A.C. lo llevó hasta un sector cercano a la calle Pucará al 730, en una zona próxima al basural y al lugar conocido como “Chile Loco”. Allí ambos quedaron en un área apartada y de difícil acceso. Desde ese punto, el acusado condujo a Nicolás hasta un cañadón ubicado debajo de la loma y, aprovechando el aislamiento, lo atacó con una piedra de gran tamaño.
El golpe fue brutal: al menos 12 impactos que le provocaron un traumatismo craneoencefálico. Nicolás murió en el lugar.
El regreso para borrar rastros
Tras el ataque, el imputado permaneció en la escena hasta constatar que la víctima había dejado de respirar. Se retiró cerca de las 18:20 de ese mismo sábado.
Pero días después volvió. De acuerdo con el MPF, entre el 6 y el 11 de septiembre regresó al cañadón para ocultar el cuerpo y eliminar cualquier rastro que lo involucrara. Movió el cadáver, lo prendió fuego y luego colocó dos neumáticos encima para esconderlo.
La búsqueda y la detención
La denuncia por la desaparición de Nicolás la había radicado su padre, Germán Tulio Sáez, en la Comisaría 20° del barrio Parque Industrial. El subcomisario Julio Huerrau, jefe de la División de Búsqueda de Personas, confirmó que el último impacto de antena del celular de Nicolás se registró en Centenario, dato que orientó los rastrillajes hacia esa ciudad desde mediados de semana.
Finalmente, el viernes por la tarde hallaron el cuerpo calcinado en la meseta. La Fiscalía pidió la prisión preventiva por seis meses, argumentando riesgo de fuga y peligro de entorpecimiento de la investigación. Sin embargo, el juez Aufranc dispuso la medida por solo dos meses.