Lo dejaron tirado al costado de la ruta y esperó días: nadie lo reclamó
Lo encontraron tirado en la colectora, sin poder levantarse, y lo llevaron de urgencia al veterinario. Nadie lo reclamó: publicaron avisos en grupos vecinales y no hubo respuesta. Ahora buscan una familia para Osito, pero con una condición que complica todo.
Osito fue hallado inmovilizado en la colectora del barrio Araoz, en plena semana del Milagro, y desde entonces nadie preguntó por él. Tiene entre 8 y 9 años, arrastra una lesión en una pata trasera y aguarda en un refugio de Salta por una familia que le dé una segunda chance.
El relato lo dio a conocer Marcela, una de sus rescatistas, en el programa Qué Pasa en la Mañana. Según contó, cuando lo encontraron no podía levantarse y debieron llevarlo de urgencia a una veterinaria.
"Nosotros lo encontramos en el barrio Araos, al costado de la ruta, en la colectora", relató Marcela durante la entrevista.
El rescate coincidió con los días en que miles de peregrinos arribaron a la ciudad para las celebraciones en honor al Señor y la Virgen del Milagro. Por eso, una de las hipótesis que manejan es que Osito haya llegado caminando junto a alguna de esas personas. Hasta el momento, ni su procedencia ni sus antiguos cuidadores pudieron confirmarse.
Sin respuestas en los grupos vecinales
Desde el rescate, las personas que lo asisten publicaron avisos en grupos de vecinos y pidieron difusión en la zona sur de la ciudad. Ninguna de esas gestiones dio resultado: nadie se presentó a reclamarlo.
Osito permanece alojado en el Centro de Adopción Nicolás Mancilla, a la espera de que aparezca su familia o, en su defecto, alguien dispuesto a adoptarlo.
De acuerdo con lo que explicó Marcela, el veterinario estimó su edad entre 8 y 9 años y confirmó que está castrado. Además le practicaron radiografías para estudiar la dificultad que tiene en una de sus patas traseras, que mantiene levantada al caminar.
Qué dicen los estudios
Por ahora no hay un diagnóstico cerrado. Los profesionales evalúan si se trata de artritis o de una luxación, y analizan qué tratamiento corresponde. Tampoco se sabe si sufrió algún accidente antes de ser rescatado.
Su edad y la dificultad para desplazarse hacen que necesite un espacio seguro, donde pueda descansar, moverse sin exigencias y recibir los cuidados veterinarios que su cuadro requiera.
Dócil con la gente, incompatible con otros animales
Marcela describió a Osito como un perro muy afectuoso con las personas y también con los chicos. Incluso contó que jugaba con su hijo y se le acercaba buscando cariño. Ese comportamiento le hace pensar que pudo haber vivido en una casa y estar acostumbrado a la convivencia familiar.
Sin embargo, hay una condición excluyente para quien quiera adoptarlo: no puede compartir hogar con otros perros ni gatos. Según su rescatista, le cuesta relacionarse con otros animales y puede intentar morderlos.
La búsqueda apunta entonces a una persona o familia que le ofrezca un espacio propio, paciencia y compañía. No requiere grandes superficies para correr, sino un ambiente tranquilo y acorde a su estado físico.
Llora en el canil
La estadía en el refugio no está siendo sencilla. Marcela contó que Osito llora seguido y que ella y otra voluntaria se organizan para sacarlo a pasear y acompañarlo.
"Él llora mucho acá en el refugio", dijo durante la entrevista.
La rescatista sospecha que extraña el contacto con personas, algo que explicaría su necesidad permanente de estar cerca de alguien. El objetivo ahora es que no pase más tiempo del necesario en el canil y encuentre pronto un lugar donde sentirse cuidado.
Cómo comunicarse
Quienes crean reconocer al perro, puedan aportar información sobre sus posibles dueños o estén interesados en adoptarlo pueden comunicarse con Marcela al 387-766-6306.
A través de ese número se coordinan las visitas para conocer a Osito en el Centro de Adopción Nicolás Mancilla.
Durante la entrevista, Marcela indicó que el plazo para encontrar a sus dueños o avanzar con una adopción se extiende hasta el 30 de noviembre. Si nadie lo reclama, el proceso para conseguirle una familia adoptiva podrá continuar.
Osito ya atravesó el abandono, el rescate y la incertidumbre de no saber dónde está su familia. Lo que falta es una oportunidad para vivir esta etapa con tranquilidad, atención y afecto.