Lo encontraron entre la basura y hoy dirige un imperio: la historia de Freddie Figgers
Un bebé apareció entre los tachos de basura de una zona rural de Florida. Años después, ese mismo chico firmó un invento que le cambió la vida para siempre. Lo que hizo con el dinero...
Un bebé abandonado entre tachos de basura en una zona rural de Florida se convirtió, décadas después, en dueño de una compañía de telecomunicaciones valuada en millones de dólares. Su nombre es Freddie Figgers y su historia arranca con un rescate que pudo no haber ocurrido nunca.
Quienes lo sacaron del sistema de acogida fueron Nathan y Betty May, un matrimonio de adultos mayores que ya habían criado a decenas de chicos en situación vulnerable. Habían decidido no adoptar más. Hasta que llegó él.
Cuando Freddie creció y supo de dónde venía, Nathan le dejó una frase que lo acompañaría siempre: aceptar su historia, pero no permitir que el dolor lo definiera.
"Bebé basura": el acoso que marcó su infancia
En la escuela no la pasó bien. Sus compañeros lo cargaban con un apodo cruel —"bebé basura"— y las agresiones físicas eran moneda corriente. La situación llegó a tal punto que su padre lo esperaba todos los días en la parada del colectivo para protegerlo.
La casa tampoco nadaba en dinero. Los recursos eran escasos. Pero a los nueve años, su papá le compró en una tienda de segunda mano una Macintosh rota por 24 dólares.
Freddie la desarmó, la volvió a armar, probó una y otra vez con herramientas caseras hasta que logró repararla. Ese momento lo cambió todo: el sufrimiento escolar quedó en segundo plano y nació su vocación por la informática. Un año después ya programaba de manera autodidacta.
De reparar computadoras a fundar su propia empresa
El talento no tardó en abrirle puertas. A los doce años empezó a arreglar computadoras en un programa postescolar, un trabajo que llamó la atención de la alcaldesa de Quincy. A los quince, ya había creado un programa municipal para monitorear medidores de agua.Fue entonces cuando tomó una decisión que su familia no aprobó: dejó la escuela secundaria para fundar su propia empresa.
El invento que nació del amor por su padre
A los diecisiete años, Nathan enfermó de Alzheimer. El riesgo de que se extraviara era constante. Freddie diseñó un sistema de localización pionero, integrado en los zapatos de su padre, que se adelantó a las herramientas de geolocalización que hoy son comunes.
La tecnología le dejó más de dos millones de dólares. Pero también llegó la muerte de su padre, y con ella un giro en su mirada sobre el dinero.
Detectó que en las zonas rurales faltaba infraestructura de conectividad y decidió apuntar ahí. Después de varios intentos, a los veintiún años obtuvo la licencia de la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC). Se convirtió en el operador más joven y en el único afroamericano en conseguirla.
Un imperio con fines sociales
Hoy Figgers Communications está valuada en millones de dólares, pero su fundador no se desentendió de la comunidad: mantiene un fuerte compromiso a través de su fundación.
Inspirado por sus propias vivencias, siguió desarrollando dispositivos médicos. Uno de ellos es un glucómetro inteligente pensado para prevenir muertes por diabetes en áreas desatendidas.
Con su madre Betty May —quien también enfrentó el Alzheimer— Freddie sostiene el principio que guio toda su vida: transformar la adversidad personal en herramientas para mejorar el mundo y dar oportunidades a los demás.