Lo esperaban escondido en una obra: lo que llevaba encima lo dejó sin salida
Dos pistolas Bersa, cargadores con municiones y los números de serie limados. Lo encontraron dentro de una obra en construcción, pero lo que llevaba encima selló su destino: terminó con prisión efectiva y sin posibilidad de apelar.
Un joven terminó condenado a tres años de prisión de cumplimiento efectivo después de admitir que portaba dos pistolas de grueso calibre, listas para disparar y con los números de serie borrados a lima. La sentencia se firmó este jueves en Cipolletti y no tuvo vueltas: renunció a los plazos de apelación y quedó alojado a disposición del Servicio Penitenciario Provincial.
El operativo que lo puso tras las rejas se desplegó el 12 de mayo a las 22:30, sobre la calle Carlos Leuman, en el barrio Nuevo. Efectivos policiales lo sorprendieron dentro de una obra en construcción mientras intentaba ocultar una pistola Bersa calibre .40. Cuando le hicieron el palpado preventivo de seguridad, apareció lo que no esperaban: entre sus prendas llevaba una segunda Bersa, esta vez calibre 9 milímetros.
Dos armas listas para disparar y sin rastro de origen
El fiscal del caso, Guillermo Ibáñez, precisó que ambos artefactos tenían los números de serie suprimidos mediante limado y que los cargadores estaban provistos de municiones. Es decir, no eran reliquias ni piezas de colección: estaban operativas y cargadas.
El Ministerio Público Fiscal encuadró el accionar bajo el delito de portación ilegal de arma de fuego de guerra, contemplado en el artículo 189 bis del Código Penal. Aunque el imputado no tenía antecedentes penales computables, la representación fiscal exigió que la pena se cumpliera tras las rejas. El argumento: la peligrosidad de las circunstancias y la cantidad de armamento operativo secuestrado en plena vía pública.
Acuerdo abreviado y sentencia firme en el mismo día
Durante la audiencia de formulación de cargos y procedimiento abreviado, el acusado reconoció la autoría del hecho y aceptó la calificación legal. Su defensora oficial, Silvana Ayenao, avaló la medida.
Con el consenso de todas las partes, el juez de juicio Marcelo Gómez homologó el acuerdo, dictó la condena de tres años de prisión efectiva y le impuso el pago de las costas del proceso. Como el condenado renunció expresamente a los plazos de apelación, la sentencia quedó firme de manera inmediata.
