Lo esperaron escondidos en el fondo de una casa, pero la bolsa blanca los delató
Una moto, una bolsa blanca y una fuga que terminó en el fondo de una casa ajena. Lo que la policía encontró adentro del paquete conecta con un robo denunciado hace años en otra provincia, y ahora la Justicia tiene que definir qué pasa con los dos demorados.
Un joven de 20 años y un adolescente de 17 terminaron rodeados por la policía en el fondo de una vivienda de Simoca después de una persecución que arrancó cuando intentaron esquivar un control. Dentro de una bolsa blanca que llevaban en la moto, los efectivos encontraron el motor de una Honda con pedido de secuestro desde 2020.
Todo empezó en la tarde del martes, durante los recorridos preventivos que la Comisaría de Simoca realiza por la zona de Pampa Mayo. Los uniformados vieron pasar una motocicleta con dos ocupantes y una bolsa blanca que les llamó la atención. Cuando quisieron identificarlos, los muchachos aceleraron y se largó la persecución.
La fuga terminó en un patio ajeno
La huida se cortó en un domicilio donde ambos intentaron ocultarse. La dueña de la casa les abrió la puerta a los policías y aseguró que no conocía a los fugitivos. Con su permiso, los efectivos revisaron el fondo de la propiedad y los encontraron ahí, sin escapatoria.
En el control posterior apareció el dato que complicó todo: la bolsa blanca contenía el motor de una motocicleta marca Honda que tenía pedido de secuestro por una causa de hurto denunciada en 2020 en la Comisaría 50 de Termas de Río Hondo, en Santiago del Estero.
Qué resolvió la Justicia
Por el hallazgo, el joven mayor de edad quedó aprehendido y fue trasladado a la dependencia policial. La Unidad Fiscal de Decisión Temprana ordenó después el cese del arresto para él y que el adolescente sea entregado a sus padres.
El motor quedó secuestrado, mientras que la motocicleta en la que circulaban permanece en calidad de depósito. La causa quedó abierta por encubrimiento.
El procedimiento fue dirigido por el titular de la Comisaría de Simoca, comisario César Medina, y supervisado por el jefe de la Unidad Regional Sur, comisario general Marcos Barros.