Lo esperó afuera del complejo y le clavó un hierro en la sien: arranca el juicio contra Zárate
El pintor que hace más de un año escuchaba que le gritaban "asesino de Nora" llega al banquillo por la muerte de un hombre de 37 años a la salida de un partido. La defensa habla de un hierro que se resbaló; la acusación, de un ataque directo.
El juicio por homicidio simple contra Gastón Zárate quedó formalmente abierto en Río Cuarto. El proceso estará a cargo del vocal Pablo Bianchi, con Rosario Fernández López como fiscal de cámara, y deberá esclarecer qué ocurrió la noche del 16 de agosto de 2024, cuando Rubén Ustarroz Acuña, de 37 años, murió tras recibir un hierro en la cabeza a la salida de un partido de fútbol.
Zárate, un pintor de 47 años conocido como el “perejil” del caso Nora Dalmasso, llega al banquillo acusado de haber terminado con la vida de Ustarroz Acuña. La imputación sostiene que el ataque no fue un accidente, sino el desenlace de una pelea que había empezado adentro del complejo y siguió en la calle.
La secuencia que reconstruye la acusación
Según la acusación, después del partido Zárate tuvo un encontronazo violento con Ustarroz Acuña: estuvieron a punto de agarrarse a trompadas y el imputado lo habría amenazado con “esperarlo afuera”.
Ya en el exterior del complejo, ubicado sobre calle Río Negro 1690, Zárate se subió a su Fiat 600. Las cámaras registraron que la víctima, que estaba arriba de una moto, le dio una patada al guardabarros trasero derecho del auto. A partir de ahí, siempre de acuerdo a la acusación, Zárate habría emprendido con el vehículo contra Ustarroz con la intención de impactarlo, pero el hombre saltó sobre el capot y terminó rompiendo el parabrisas.
Inmediatamente después, Zárate descendió del auto junto a sus dos hijos. Tenía en su poder un destornillador y le exigía a Ustarroz el pago del elemento dañado. En ese contexto, uno de sus hijos le facilitó un hierro de construcción de 57 centímetros de largo, que el pintor utilizó para incrustárselo en la sien izquierda. La víctima murió en el lugar.
La versión del imputado
Zárate negó el hecho y sostuvo que hacía más de un año que Ustarroz lo insultaba y lo señalaba como el asesino de Nora Dalmasso.
También rechazó haber querido atropellarlo y aseguró que se desesperó al ver a su hijo con la cara llena de vidrios y llorando. Sobre el golpe fatal, declaró que solo le “amagó” con el hierro para que no se acercara a sus hijos y que, como tenía las manos húmedas y transpiradas, el elemento se le resbaló y le impactó en la cabeza “a una distancia de dos metros”.
Tras el ataque, Zárate se dio a la fuga y fue detenido por la Policía en su domicilio de calle Lamadrid al 1500.