Lo esperó en la vereda de la heladería y lo mató a metros del auto: la pista que sigue la policía
El asesinato a sangre fría frente a una heladería de San Francisco Solano encendió las alarmas en el barrio y puso la lupa sobre un testimonio que la víctima había dado en Paraguay. Qué encontraron los peritos en la esquina donde lo esperaron.
Un hombre de 38 años fue asesinado a balazos en San Francisco Solano, partido de Quilmes, cuando bajaba de su auto frente a una heladería. Los investigadores manejan la hipótesis de un ajuste de cuentas y lo vinculan con un testimonio que la víctima había prestado meses atrás en Paraguay contra una banda de sicarios.
El hecho ocurrió el viernes, minutos antes de las 22:30, en la esquina de las calles 861 y 898, en pleno barrio solanense.
La víctima fue identificada por fuentes policiales como Julio César Arriola Sosa, de 38 años y nacionalidad paraguaya. Había llegado hacía instantes a la heladería «Daniel», que pertenece a su hermana, donde ese día arrancaba su primer turno de trabajo.
El ataque, metro a metro
De acuerdo con lo reconstruido por los pesquisas a partir de las cámaras de seguridad de la zona, el agresor estaba apostado en la vereda y aguardó de forma estratégica la llegada de Arriola Sosa.
Cuando el hombre descendía de un Volkswagen Surán, el atacante se le acercó a menos de tres metros y, sin decir una palabra, disparó varias veces. Después de los tiros letales, se alejó a pie por las calles del vecindario.
Quién era la víctima y qué se sabe de su vida reciente
Arriola Sosa llevaba menos de una semana viviendo en la casa de su hermana en San Francisco Solano. Antes residía en José C. Paz, junto a su expareja, de quien se había separado hacía algunos meses.
En el lugar del crimen trabajaron peritos de la Policía Científica y detectives de la DDI de Quilmes. Los especialistas levantaron vainas servidas y tomaron testimonios para intentar establecer por dónde escapó el homicida.
La pesquisa, a cargo de autoridades judiciales y policiales, no descarta ninguna línea, aunque la principal apunta a una venganza o un ajuste de cuentas ligado a la declaración testimonial que la víctima prestó en Paraguay contra una banda de sicarios.