Lo liberaron tras 13 meses preso en un centro del ICE, pero salió en brazos de otros detenidos: la razón
Un cura de 78 años salió del centro del ICE donde estuvo 13 meses, pero no pudo caminar hasta el auto que lo esperaba: quiénes tuvieron que cargarlo y qué dijo un senador sobre la empresa a cargo.
El sacerdote ugandés Edward Nkugwa Kironde Nalwamba, de 78 años, recuperó la libertad después de pasar 13 meses consecutivos detenido en un centro del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en Colorado. La salida, sin embargo, dejó una imagen que generó repudio: el personal del recinto le negó la silla de ruedas que necesitaba para llegar hasta el vehículo que lo esperaba afuera.
Un juez federal había ordenado su liberación, pero eso no alcanzó para que el religioso pudiera retirarse por su cuenta. Dos detenidos del centro terminaron cargándolo en brazos hasta el auto.
De Uganda a Colorado: cómo llegó al centro de detención
Nalwamba arribó a Estados Unidos desde Uganda el 1° de enero de 2002 con una visa de turista. Cuando el permiso venció, siguió con su labor pastoral: durante 15 años ejerció el sacerdocio en la comunidad de Resurrection Anglican Fellowship, en Greenwood Village.
Según KCRA, un juez de inmigración le concedió la salida voluntaria en 2007, pero la autoridad de apelaciones emitió una orden final de expulsión en 2010. A pesar de esa resolución, el hombre permaneció en el país durante más de una década bajo una orden de supervisión.
El ICE lo arrestó el 18 de septiembre de 2025 en Lakewood, Colorado, y lo trasladó al centro de detención de Aurora, una instalación de la firma GEO Group. Allí estuvo encerrado 13 meses. Frente a la extensión de la detención, su defensa presentó un recurso de habeas corpus para pedir la libertad.
El deterioro de salud y la orden judicial
La abogada Joy Athanasiou tramitó el pedido para interrumpir el encierro prolongado. Un juez federal hizo lugar al recurso el lunes 19 de octubre de 2026 y dispuso que el sacerdote quedara en libertad a más tardar el martes 20 de octubre.
El año de reclusión le pasó factura a su salud: se enfermó de neumonía y perdió más de 13 kilogramos. Desde junio arrastraba afecciones respiratorias continuas, dolores de pecho y mareos.
Al momento de la salida, el personal lo llevó en silla de ruedas hasta la puerta principal del centro. Pero los empleados se negaron a que la usara hasta el automóvil estacionado afuera. Sin poder caminar sin asistencia, dos detenidos lo alzaron y lo llevaron en brazos hasta el vehículo.
La reacción del senador y la postura del DHS
El senador John Hickenlooper denunció en una publicación de Facebook que la empresa administradora no tuvo “decencia humana”. El legislador confirmó que su equipo había solicitado a GEO Group una autorización para la silla de ruedas: la compañía prometió cumplir con los pedidos, pero según él no respetó los compromisos asumidos.
El Departamento de Seguridad Nacional (DHS) sostuvo que el hombre permanece ilegalmente en Estados Unidos y defendió la calidad de la atención médica que recibió. La defensa legal, en cambio, argumentó que el sacerdote necesitaba una terapia de rehabilitación.
Por ahora, el religioso volvió a la situación previa a su arresto: reside en Colorado bajo orden de supervisión, mientras su proceso migratorio sigue sin resolución definitiva.