Lo que pasa en la Villa Suramericana cuando los atletas no están compitiendo
Matías es uno de los nutricionistas que madruga en la Villa Suramericana. Mientras los atletas duermen, él y su equipo ya están en la cocina. Lo que descubrió sobre el momento de mayor caos lo sorprendió.
La Villa Suramericana de Santa Fe no es solo un lugar para dormir: es una ciudad en miniatura que funciona a full para que las delegaciones de todo el continente no tengan que preocuparse por nada. Gimnasio de alto rendimiento, salas de reuniones, áreas de recreación y hasta un sector comercial con drugstore, peluquería y centro de estética que ofrece depilación, manicuría, pedicuría y masajes relajantes.
Pero el corazón de la Villa late en el comedor. Allí, tres nutricionistas supervisan cada detalle de lo que comen los deportistas. "Vamos rotando durante todo el día para estar presentes durante todo el servicio, junto con los cocineros y los camareros. Tratamos de que las preparaciones estén listas 15 minutos antes de que la gente ingrese a cada desayuno, almuerzo, merienda y cena", contó Matías, uno de los profesionales a cargo.
La rutina arranca temprano: el desayuno se sirve desde las 5 de la mañana y el personal de cocina ingresa dos horas antes. Son diez personas en la cocina, más los camareros, los que hacen posible que todo esté listo. El comedor no para hasta las 24 y ofrece cuatro momentos diarios: desayuno, almuerzo, merienda y cena, bajo un sistema de buffet asistido.
Menús para todos los gustos y necesidades
El menú lo diseña un equipo interdisciplinario de nutricionistas municipales y de la empresa contratada. Cambia todos los días y garantiza un balance óptimo de proteínas, cereales, frutas y fibras, pensado para la alta competencia. Además, hay un stand exclusivo para celíacos y otro para quienes no pueden consumir lactosa.
Los atletas también pueden pedir el lunch box para llevarse la comida a los lugares de competencia. "Es un menú que está armado los 7 días de la semana. Se puede pedir desde la mañana hasta las 15 del día anterior para que nosotros lo podamos preparar a primera hora", explicó Matías.
La cena es el momento de mayor movimiento. "A partir de las 19, cuando empieza el horario de cena, llegamos a tener un flujo de 900 personas. Los camareros son muchos y en cocina están trabajando todo el tiempo para ir reponiendo los alimentos, por eso no hemos tenido inconvenientes", indicó uno de los nutricionistas.
Colectivos exclusivos para llegar a tiempo
Las competencias se desarrollan en distintos puntos: la laguna Setúbal para los deportes acuáticos, el polo deportivo del sur de la ciudad, el tiro en Recreo y el softball en Paraná. Para que nadie llegue tarde, hay una línea de colectivos exclusiva que conecta la Villa con los clústers deportivos cada 15 minutos.
Al volante hay choferes experimentados del transporte urbano. Uno es Maxi, jubilado de la línea 16, que volvió a manejar para ser parte del evento. "Es una situación muy agradable, muy linda. Si bien es diferente porque no trabajas parando y arrancando en todas las esquinas, es muy satisfactorio porque conocés mucha gente. Se disfruta de la organización que tenemos, que es muy buena", reflexionó. A Maxi le tocó trasladar al seleccionado masculino de hockey sobre césped, aunque se lamenta no haber llevado a Las Leonas.
Los viajes a Paraná están a cargo de la empresa que hace la conexión interurbana. Fernando, uno de sus conductores, valora la experiencia: "Me tocó llevar a deportistas de países como Bolivia, Colombia, Argentina, Perú. La gente es muy agradable, y se siente el clima de alegría en el colectivo a pesar de si el resultado deportivo es bueno o no". Y bromeó: "Por ahí te dan ganas de parar y ponerte a bailar".
El souvenir que se llevan todos
En la Villa también hay un espacio donde representantes de la subsecretaría de Turismo ofrecen productos típicos. "El alfajor santafesino, sin duda", respondió Antonela sobre lo más vendido. "Se está vendiendo de todo, por suerte. Tenemos la remera con la imagen del faro, el vaso de café, el gorro", agregó.
Las consultas por el liso y su vaso también se repiten. "Nos preguntan mucho por el vaso de liso. Les contamos la historia y dónde pueden ir a probar el liso, una vez finalicen sus respectivas competencias", contó Antonela. "La gente se está llevando un pedacito de la ciudad a sus países", cerró.
