Lo que se puede sacar del monte sin cortar un solo árbol y ya beca a 21 santiagueños
Una docente de la UNSE llegó hasta una escuela del interior de Santiago del Estero con una propuesta que no pide talar nada: aprovechar lo que el monte ya da. Detrás hay 21 becas y un detalle que cambia el futuro de los chicos que se reciben.
La Universidad Nacional de Santiago del Estero (UNSE) puso en marcha una diplomatura que apunta a convertir los frutos del monte chaqueño en una fuente de ingresos concreta para las familias del interior. Se trata de la propuesta en Bioeconomía y Manejo Sustentable de Productos Forestales No Maderables, que dicta la Facultad de Ciencias Forestales y ya reúne a 40 inscriptos.
Docentes y autoridades de la unidad académica visitaron días atrás la Escuela de la Familia Agrícola (EFA) del departamento Avellaneda, donde se llevan adelante las instancias prácticas de la formación.
Qué se aprovecha del monte
El eje de la diplomatura es el uso de recursos que no exigen talar: frutos de algarroba, mistol y brea o binal, que se transforman en harinas y otros alimentos, además de plantas medicinales, semillas y especies tintóreas que alimentan la producción artesanal.
La secretaria de Extensión de la Facultad, Rocío Carreras, habló con Radio Universidad y remarcó el valor de estos productos. "Las harinas de algarroba, de mistol y de binal cada vez son más incorporadas a nuestra alimentación y son una fuente no solamente de ingresos, sino también de alimento para muchas de nuestras familias", señaló.
Según la funcionaria, estos recursos cargan una importancia que excede lo económico: también pesan en la nutrición y en la cultura de las comunidades de la región chaqueña.
Cuatro módulos y clases a distancia
El recorrido académico se organiza en cuatro módulos que cruzan el manejo sustentable del bosque, el aprovechamiento de sus productos y herramientas de comercialización y marketing, con la meta de que cada participante pueda agregar valor a lo que produce.
Las clases arrancaron en septiembre y se extienden hasta diciembre, con teoría virtual y práctica presencial. Esa modalidad permitió sumar gente de Monte Quemado, La Banda y la Capital santiagueña, pero también de Tucumán, Chaco y Buenos Aires.
Las actividades prácticas se reparten entre la EFA de Avellaneda, donde cursa un grupo numeroso, y las instalaciones de la UNSE para quienes viven lejos. Para Carreras, ese esquema acerca la formación universitaria a personas que, por la distancia, no podrían trasladarse de forma regular a las sedes.
La secretaria también valoró el ida y vuelta con productores y estudiantes que ya trabajan con los recursos del monte: ese intercambio mezcla el conocimiento académico con los saberes del territorio.
Las becas que sostienen la cursada
Un punto central de la iniciativa es el respaldo de gobiernos locales e instituciones para que los jóvenes puedan acceder. Las municipalidades de Añatuya y Colonia Dora, las comisiones municipales de Real Sayana y Herrera y la Asociación Civil Adobe financian en conjunto 21 becas, pensadas sobre todo para alumnos de los últimos años del secundario.
Con 40 inscriptos en total, esas becas cubren más de la mitad de los participantes.
La propuesta está dirigida a productores, artesanos y estudiantes de quinto y sexto año, en especial de escuelas técnicas y establecimientos ligados a la producción rural. La EFA, por su parte, ya cuenta con molinos para elaborar harinas y una sala de procesamiento, infraestructura que fue sumando con el acompañamiento de distintas organizaciones.
La expectativa es que los jóvenes complementen esos recursos con formación técnica y comercial y puedan, al terminar la secundaria, poner en marcha sus propios emprendimientos.