Lo sacaron esposado y boca abajo: los testimonios que hunden a los policías por la muerte en el Heller

Una secretaria de guardia escuchó los gritos y salió a ver. Lo que encontró después, cuando los policías reingresaron al paciente al Heller, quedó grabado en su declaración: "como una bolsa de papas". Los testimonios que complican a los efectivos, uno por uno.

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Lo sacaron esposado y boca abajo: los testimonios que hunden a los policías por la muerte en el Heller
Lo sacaron esposado y boca abajo: los testimonios que hunden a los policías por la muerte en el Heller

Una secretaria de guardia describió que los efectivos ingresaron al paciente "como una bolsa de papas". Pacientes, camilleros y médicos relataron ante la Fiscalía los minutos que terminaron con José Galeano sin vida.

El 18 de noviembre de 2025, a la 1:24 de la madrugada, José Galeano entró a la guardia del hospital Heller con un cuchillo en la mano derecha. Golpeaba ventanillas y gritaba pidiendo ayuda. Minutos después estaba esposado, boca abajo y sin signos vitales. Los testimonios de quienes estaban ahí —trabajadores del hospital, pacientes, camilleros y médicos— fueron incorporados a la causa que investiga la muerte del constructor y complican seriamente a los policías que intervinieron.

La Fiscalía los acusa de homicidio simple agravado por exceso en el cumplimiento del deber. La querella, que representa a los hijos de Galeano, adhirió a la evidencia pero pidió que se investigue como torturas seguidas de muerte. Los informes forenses determinaron que la víctima sufrió fracturas de costillas, esternón y perforación de un pulmón, traumatismo torácico grave y neumotórax.

"Como una bolsa de papas"

La secretaria de la guardia del Heller fue una de las primeras en declarar. Según su relato, los policías entraron apuntando sus armas mientras Galeano seguía gritando. "Dejó el cuchillo y los policías le decían que se tire al suelo. Lo agarran, lo esposan y se lo llevan", describió. Fue ahí cuando usó la frase que quedó grabada en el expediente: "Se lo llevan como una bolsa de papas".

Quince minutos después, cuando lo reingresaron, repitió la comparación: "Lo entran de los brazos, con los pies arrastrados, como una bolsa de papas". En su declaración también apuntó a la actitud policial: "Hubo mucho atropello por parte de los policías, entraban, no se presentaban". Y agregó un detalle estremecedor: después del episodio encontraron dientes en una ventana de la guardia.

"No paraba de decir que quería aire"

Una paciente que estaba en la guardia observó todo desde cerca del shockroom. Contó que escuchó a Galeano pedir ayuda y su medicación, y después vio la reducción. "En un momento dos o tres policías lo llevan esposado a las andas, hasta la entrada de ambulancias. Él gritaba pidiendo respirar, un policía estaba apoyado sobre su espalda, no paraba de decir que quería aire", declaró.

La testigo afirmó que un efectivo lo golpeó con el pie en la cabeza y que después de eso quedó quieto. "Me quedó grabado que él gritaba 'no, por favor, yo no hice nada' y pedía su medicación. El policía que le apoyaba la rodilla en la espalda lo tuvo mucho tiempo".

Otra paciente contó que lo vio llegar corriendo desde calle Godoy, entrar directamente a la guardia y golpear paredes. Según su relato, cuando los policías lo sacaron, uno lo sostenía de las piernas y otros le decían que se callara. Declaró que durante el trayecto uno lo tomó de los pelos y otro le dio una patada en los testículos. Esos hechos coinciden con un video grabado con un celular que no fue aportado como evidencia.

Boca abajo, sin signos vitales

Una médica del hospital relató que la reducción involucró a entre siete y nueve personas. Pasaron entre cinco y diez minutos hasta que un camillero le avisó que la policía había dejado al hombre tirado en la entrada. Cuando llegó, Galeano estaba boca abajo y su compañero constató que no tenía signos vitales. "Cuando lo reducían se le estaban apoyando encima en el torso y cuello. Los camilleros fueron los que me avisaron, la policía lo dejó tirado", declaró.

Un camillero confirmó que Galeano fue ingresado inconsciente porque "no respondía a estímulos". Estaba esposado y boca abajo. El médico de guardia lo recibió en paro cardiorrespiratorio y observó escoriaciones en cabeza y rostro. Durante la reanimación, el paciente comenzó a sangrar por vía aérea.

Otro paciente que estaba en el sector interno escuchó ruidos y gritos, se acercó al sector de ambulancias y vio a Galeano tirado. Cuando llegaron los médicos, les preguntaron a los policías cuánto tiempo llevaba así. Los efectivos respondieron que unos 10 o 15 minutos. El testigo describió la posición del cuerpo como similar a la fetal.

Qué debía hacer la Policía según su propia capacitación

El sargento primero e instructor de tiro y defensa de la Policía de Neuquén, Matías Vázquez, declaró en la causa y explicó cuáles son las pautas que deben seguir los efectivos durante una reducción. Señaló que existen zonas vitales que no deben comprimirse, entre ellas los pulmones, y que una vez colocadas las esposas la persona debe ser sentada para permitir una adecuada respiración.

"Se lo contiene policialmente y se brinda contención química por parte de los médicos. Es decir, lo tranquilizan y llaman a los médicos. Los policías deben contener la violencia y no se lo traslada a la comisaría", indicó. Y enfatizó: "Cuando hay personas con problemas de salud mental, solo neutralizan y avisan a los médicos".

La reconstrucción desde la propia Policía

El oficial inspector Sebastián Alberto Ruiz Díaz tomó conocimiento del episodio y entrevistó a los policías que intervinieron. Identificó a los seis participantes: Gino Edgardo Facci, Marcelo Alejandro Orellana, Daniel Alejandro Reyes, Milton Félix Adrián Torrico, Tomás Francisco Ontiveros y Sabino Silverino Barros. Según su relato, la maniobra de colocar una pierna sobre la espalda fue realizada por Ontiveros y Reyes le indicó que cesara.

El video grabado con un celular captó el momento en que cuatro policías sacaron a Galeano de la guardia hacia el estacionamiento de ambulancias. Suspendido boca abajo, esposado con las manos detrás de la espalda, pedía ayuda mientras uno de los policías lo sujetaba de los pelos y otro le pegaba una patada en los genitales. En ningún momento se dio aviso al personal de salud.

Durante el traslado, cuando le impedían la asistencia médica, Galeano lanzó gritos de auxilio: "Gorila, me quieren matar, gorila me quieren matar", exclamaba con mucha dificultad. Su hermano Wildo explicó a LM Neuquén que pedía ayuda de "Gorila", como le dicen a su cuñado, el hermano de su pareja. "Él pedía ayuda, intentaba que no lo maten", lamentó.

De acuerdo con la Fiscalía, la víctima pasó sus últimos momentos tirado en el piso. Después de 15 minutos afuera, ya no presentaba signos vitales. Reyes y Barros lo trasladaron nuevamente en la misma postura, esposado, por 8 metros más hasta el pasillo de la guardia, donde lo dejaron boca abajo y recién ahí le retiraron las esposas. Los camilleros constataron la ausencia de signos vitales y avisaron a los médicos. En el shockroom le practicaron RCP sin obtener respuesta. La muerte de José Galeano se constató a las 2:35 de la madrugada.

Al final de la audiencia de formulación de cargos, el juez Luciano Hermosilla imputó a cuatro policías por el homicidio: Facci, Orellana, Ontiveros y Torrico. Indicó que la evidencia no alcanzaba para imputar a Reyes y Barros, y dispuso un año de investigación con pericias a cargo de la Policía Federal.

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