Loewe desata una tormenta de estilo en París con una colección que nadie vio venir
Tiburones de peluche, chaquetones que parecen salvavidas y una langosta de cuero: Loewe revolucionó París con un desfile que mezcla el fondo del mar con la alta costura. Descubrí todos los detalles de la colección que celebra 180 años de historia.
La firma española Loewe presentó su colección otoño-invierno 2026-27 en la Semana de la Moda de París, marcando un hito en su historia. Entre peluches de tiburones y una pasarela amarilla vibrante, los nuevos directores creativos confirmaron que el rumbo audaz de la casa no tiene vuelta atrás. Más de sesenta propuestas desfilaron en un espacio emblemático, fusionando arte, moda y una inesperada inspiración marina.
Jack McCollough y Lázaro Hernández, los diseñadores norteamericanos al mando desde el año pasado, fueron los encargados de dirigir este desfile. Su misión era clara: avanzar sin romper el legado revolucionario dejado por su predecesor, Jonathan Anderson. La colección es un testimonio de ese equilibrio, imaginando a una mujer osada que mezcla sin reparos un chaquetón de piel sintética con el icónico bolso Amazona 180.
¿De dónde vino la inspiración?
El mundo de la pesca y el submarinismo se coló en la pasarela de la mano de grandes chaquetones que, visualmente, parecían poder inflarse como salvavidas. Estas piezas volumétricas convivieron con abrigos de diferentes anchos, pantalones de pana gruesa y una multitud de vestidos. Muchos de estos vestidos presentaban formas asimétricas, diversos largos y estaban confeccionados en materiales que reproducían delicados detalles de encaje.
El cuero, seña de identidad de una casa que en 2026 celebra nada menos que 180 años desde su fundación en Madrid, ocupó un lugar especial. Los estilos, pensados para producciones editoriales por su mezcla arriesgada, también incluyeron el motivo Vichy, no solo en los tejidos sino decorando el exterior del espacio del desfile.
El color y los accesorios que robaron la escena
La paleta cromática para la temporada fría fue una explosión controlada. Colores vivos como el amarillo canario de la pasarela, el azul o el verde fosforito convivieron con tonos terrosos como el marrón y la eterna elegancia del negro. En cuanto a los accesorios, los bolsos se confirmaron como las piezas estrella.
El Amazona 180, especialmente en su tamaño medio, continuó su reinado. A su lado, se vieron modelos clásicos como el Flamenco y el Puzzle, junto a una nueva creación de una sola asa que acompañó varios de los ‘looks’ presentados. El guiño al mar fue más allá de la ropa: los invitados recibieron, junto a la invitación, una pinza de langosta hinchable de cuero negro.
Aunque el desfile no recibió las ovaciones estridentes del primer show de McCollough y Hernández en octubre, dejó en claro que la esencia transgresora de Loewe está más viva que nunca. La presentación coincidió con otro gran evento para la marca: la inauguración de su segunda Casa Loewe en París, ubicada en la exclusiva rue Saint-Honoré, cerca de la Madeleine, reforzando su presencia en una ciudad clave desde 1989.