Lola Mora, la visionaria que apostó al petróleo del norte argentino

No fue un geólogo ni un ingeniero: fue una artista la que se adelantó a su tiempo y marcó el rumbo de la industria petrolera en el norte. Su historia tiene un giro que pocos conocen.

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Lola Mora, la visionaria que apostó al petróleo del norte argentino
Lola Mora, la visionaria que apostó al petróleo del norte argentino

La historia del petróleo en el norte argentino tiene nombres propios que pocos conocen. Uno de ellos es el de Lola Mora, la escultora que dejó el arte para convertirse en pionera de la industria hidrocarburífera en la región.

La figura de Lola Mora fue destacada en la conferencia inaugural de "GeoHorizonte 2026", una jornada organizada por el capítulo estudiantil de la AAPG (Asociación Americana de Geólogos Petroleros) de la Universidad Nacional de Salta. El encuentro se desarrolló el 21 de agosto en los salones del COPAIPA y reunió a estudiantes, profesionales y representantes de empresas del sector.

Breas y betunes: los primeros registros

La historia del petróleo en América se remonta a siglos atrás. Fueron los conquistadores españoles que llegaron a América Central los primeros en dar cuenta de la presencia de breas y betunes. Gonzalo Fernández de Oviedo y Valdez, autor de la "Historia Natural de las Indias", ya mencionaba el tema a mediados del siglo XVI.

En las costas del Perú, los conquistadores hacían referencia al "stercus demonis" o estiércol del demonio, debido al olor a azufre que despedían los manaderos naturales. Cronistas, viajeros y exploradores fueron registrando la existencia de estas sustancias inflamables que brotaban de las fisuras de las rocas.

En la actual Bolivia, a comienzos del siglo XVII, el fraile Álvaro Alonso Barba fue el primero en prestar atención a los betunes naturales. Su obra "Arte de los Metales", publicada en 1640 en Madrid, es un tratado de geología, minería y metalurgia que incluye lecciones sobre prospección y explotación de minerales.

Los primeros datos sobre Salta

Los indígenas del norte argentino ya conocían y usaban el petróleo de los manaderos naturales como ungüento, para defensa contra insectos e incluso para iluminación. Pero los datos más antiguos sobre el petróleo en Salta parecen provenir de frailes franciscanos que misionaban entre Tarija y Salta en el siglo XVIII.

Durante mucho tiempo se consideró que el primer dato sobre petróleo en Salta era una muestra que el Dr. Joseph Redhead, médico y amigo personal de Belgrano, le había entregado al capitán Joseph Andrews en 1826. Sin embargo, al consultar la versión original del libro de Andrews, se descubrió que se trataba de un error de traducción: se había traducido "vitriol" como petróleo, cuando en realidad se refería a ciertos sulfatos.

El manadero en el Bermejo

Ese mismo año de 1826, el francés Pablo Sardicat Soubiret de Soria Pueyrredón navegaba el río Bermejo y descubría petróleo en un manadero natural en las juntas con el río Tarija. La información recién se publicó años más tarde, porque el dictador paraguayo José Gaspar Rodríguez de Francia detuvo a los navegantes y secuestró toda su información.

Los dos barcos de la expedición, botados en lo que hoy se llama "Palca de Soria", habían sido calafateados con breas de la región, lo que demuestra que ya se conocían los manaderos. Esas sustancias provenían de la sierra de Santa Bárbara, específicamente de Laguna La Brea y del manantial de asfalto del Garrapatal.

En la década de 1870, Leonardo Villa y Teodosio López hicieron extracciones rústicas de petróleo en ese lugar. Poco después, el sabio alemán Ludwig Brackebusch, contratado por Sarmiento para la Academia Nacional de Ciencias de Córdoba, observó que el petróleo manaba de rocas calcáreas a las que llamó "Formación Petrolífera". Hoy se la conoce como Formación Yacoraite, y es la roca madre y reservorio de numerosos campos petroleros desde Caimancito en Jujuy hasta Palmar Largo en Formosa.

YPF en Vespucio

En las primeras décadas del siglo XX comenzó una intensa actividad de reconocimiento de lugares con emanaciones de petróleo. Entre los pioneros se destacan dos salteños: Carmelo Santerbó y Romualdo Mora, el hermano de Lola Mora. Santerbó vendió sus derechos al español Francisco Tobar, quien a su vez se los transfirió a Enrique Mosconi como parte de la adquisición de YPF de propiedades en el norte argentino.

Uno de los puntos de partida fue la quebrada de Galarza en Campamento Vespucio, donde se concesionó la mina República Argentina. Allí se sacaba el petróleo en socavones y con baldes, hasta que llegaron las perforaciones y el Dr. Pascual Sgrosso se convirtió en el primer jefe del campamento petrolero.

Durante los primeros años de exploración de las Sierras Subandinas, el estado argentino contrató a una pléyade de científicos extranjeros jóvenes, muchos de los cuales se convertirían en grandes figuras de la ciencia. Entre ellos, los italianos Guido de Bonarelli, Egidio Feruglio y Enrique Fossa Mancini. Bonarelli señaló la estructura de Campo Durán, donde luego se hizo un hallazgo petrolero de clase mundial que alimentó de energía al país durante más de medio siglo.

También grandes sabios alemanes aportaron sus conocimientos, como Guillermo Bodenbender, Walter Schiller, Anselmo Windhausen, Juan Rassmuss, Roberto Beder, Ricardo Stappenbeck y Otto Schlagintweit. Ellos descubrieron que las rocas petroleras ricas pertenecían a la cuenca devónica y marcaron decenas de puntos para futuras perforaciones.

La petrolera norteamericana Standard Oil Co de Nueva Jersey también envió a sus mejores geólogos a explorar las Sierras Subandinas, ingresando desde Bolivia. Entre ellos, Kirtley F. Mather y Eugene Stebinger, dos figuras jóvenes que se convirtieron en referentes científicos internacionales. La década de 1920 fue así la época dorada de las investigaciones sobre el petróleo salteño.

En la segunda mitad del siglo XX, las perforaciones alcanzaron y superaron los 6.000 metros de profundidad. En un par de siglos se pasó de los manaderos superficiales a los pozos súper profundos, con la participación de YPF y de petroleras como Tecpetrol, Pluspetrol y PAE, entre otras.

La visión de Lola Mora

Lola Mora (1866-1936) dejó el arte para dedicarse a dos actividades vedadas a las mujeres de su tiempo: la minería y el petróleo. Para ayudar a su hermano Romualdo, adquirió propiedades a lo largo y ancho de las Sierras Subandinas entre 1917 y 1918, incluyendo concesiones en Iquira, Capiazuti, Acambuco, Yariguarenda y Piquirenda. Gastó gran parte de su fortuna.

Luego emprendió sola la aventura de convertir en productos comerciales los hidrocarburos contenidos en los esquistos bituminosos de la sierra de la Candelaria, en Rosario de la Frontera. Quijotesca y adelantada a su tiempo, Lola Mora abrió la puerta a lo que hoy se conoce como hidrocarburos no convencionales.

La Unión Internacional de Ciencias Geológicas (IUGS) la premió dedicándole el mes aniversario de julio de 2026. Además, el gobierno de Jujuy le construyó un centro de arte de primer nivel internacional, diseñado por César Pelli e inaugurado en julio de 2026, para proteger sus obras y su legado.

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