Los 120 mineros que San Martín sumó al Ejército y casi nadie recuerda
Sociedad · San Juan

Los 120 mineros que San Martín sumó al Ejército y casi nadie recuerda

San Martín necesitaba cruzar la cordillera, pero los pasos estaban cerrados. Unos 120 mineros de Mendoza y San Juan, con barreta en mano, salieron semanas antes que el ejército. Lo que hicieron en la montaña cambió el rumbo de la campaña.

La victoria de Chacabuco, cada 12 de febrero, se lleva todos los honores. Pero antes de que el Ejército de los Andes pisara suelo chileno, hubo una batalla silenciosa que se libró contra la montaña. Y la ganaron unos 120 trabajadores de las minas de la precordillera de Mendoza y San Juan, hombres que casi no figuran en los manuales escolares.

Cruzar la cordillera en 1817 no era solo marchar: era abrir el camino a golpe de barreta mientras las columnas avanzaban. Esa tarea tuvo nombre y oficio.

De la mina al Ejército Libertador

A fines de 1816, el plan de José de San Martín ya estaba en marcha en el Campamento de El Plumerillo. El desafío logístico era enorme: mover a más de 5.000 hombres, 10.000 mulas, 1.500 caballos y 21 piezas de artillería por pasos que, en muchos tramos, eran apenas sendas de arrieros.

Frente a ese panorama, el general tomó una decisión que cambiaría el operativo: sumar personal civil especializado. De acuerdo con la documentación del Archivo General de la Nación y las Memorias del Ejército de los Andes, se reclutaron alrededor de 120 trabajadores de las minas de la precordillera de Mendoza y San Juan.

Eran barreteros, pirquineros y canteros. Gente que tenía la roca como oficio. Su herramienta insignia era la barreta, una barra de hierro puntiaguda, y su saber era difícil de reemplazar: leer la veta, calcular la voladura y abrir paso donde la montaña parecía cerrada.

No integraban las unidades de combate. Quedaron agregados como cuerpo auxiliar de ingenieros y zapadores, bajo las órdenes del Capitán de Ingenieros Antonio Arcos y del fraile ingeniero Luis Beltrán, a cargo del parque y la maestranza.

La misión: abrir la libertad

El trabajo arrancó semanas antes del cruce principal de enero de 1817. Organizados en cuadrillas y adelantados a las columnas, asumieron tres tareas críticas.

Habilitar los pasos. En Los Patos (San Juan) y Uspallata (Mendoza) ensancharon huellas, sacaron derrumbes y tallaron escalones en la roca y el hielo para que pudiera pasar la artillería.

Sostener la logística. Levantaron parapetos, repararon puentes de cimbra y aseguraron las zonas de vivac en plena alta montaña, donde el frío y la puna castigaban a la tropa.

Garantizar el avance. Sin ese trabajo previo, las cureñas de los cañones y los pesados convoyes de mulas no habrían superado desfiladeros como el de Paramillos de Las Cuevas o las quebradas de la zona de Barreal.

No fueron un dato menor: fueron una condición para que todo lo demás ocurriera. El propio San Martín, en su correspondencia con Tomás Guido, insistía en la necesidad de contar con "gente práctica de cerro" para asegurar el tránsito.

Un legado que perdura en San Juan

Terminada la gesta, aquellos hombres volvieron a sus minas. Sin grados, sin medallas y sin pensión. Sus nombres no aparecieron en el parte de batalla. La historia oficial los diluyó bajo términos genéricos como "peones" o "trabajadores".

La reivindicación llegó más de dos siglos después. Hoy el Batallón de Ingenieros de Montaña 8 "Barreteros de Cuyo", con asiento en San Juan, lleva su nombre. La unidad es heredera directa de esa tradición de zapadores de montaña, especialistas en abrir camino donde no lo hay.

Recuperar la historia de los Barreteros de Cuyo no es una curiosidad pintoresca. Es entender cómo se hizo realmente la independencia: no solo con la estrategia de los generales, sino con el trabajo manual, técnico y anónimo de los cuyanos.

No conquistaron una posición enemiga. Hicieron algo anterior y más duradero: abrieron el camino por donde avanzó la libertad.

Fuente: Archivo General de la Nación. Fondo Documental del Cruce de los Andes. Historia del Batallón de Ingenieros de Montaña 8.

Barreteros de Cuyo

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