Los 43 pingüinos que llegaron a Bubalcó ya tienen nuevo hogar, pero hay algo que todavía no descubrieron
Llegaron 43 pingüinos desde Mar del Plata tras la quiebra del ex Aquarium. En Bubalcó ya nadan en su nuevo hogar, pero hay un detalle que todavía no logran: siguen dando vueltas como en la pileta vieja. ¿Por qué no pueden volver al mar?
La Fundación Bubalcó, en Río Negro, recibió a 43 pingüinos de Magallanes que debieron ser reubicados tras la quiebra del ex Aquarium de Mar del Plata. Llegaron a mediados de septiembre y, según la presidenta de la fundación, Paula Rajneri, la adaptación marcha mejor de lo esperado.
"Nos llamaron del ex Aquarium de Mar del Plata y nos preguntaron si podíamos recibir a los pingüinos que ellos tenían que reubicar porque están en un proceso de quiebra", contó Rajneri sobre el origen del traslado.
Antes de aceptar, la fundación evaluó si contaba con las condiciones necesarias. "Lo primero que hacemos es solicitarle al biólogo para que pueda ver las instalaciones que teníamos disponibles y si efectivamente podíamos darles el bienestar que necesitan", explicó.
Por qué no pueden volver al mar
Rajneri fue categórica al respecto: "Esto no es una liberación, porque una liberación no es posible; son animales nacidos y criados en cautiverio, por ende no se pueden liberar".
La especialista remarcó que "son animales que por su origen, por su historia, por cuestiones sanitarias, por cuestiones del hábitat natural, no son liberables. Dependen del cuidado humano para sobrevivir".
El ingreso de la colonia al predio rionegrino se desarrolló con normalidad. "Llegaron los 43 muy bien. Los notamos supertranquilos, los liberamos y se tiraron al agua inmediatamente", detalló Rajneri.
En esta primera etapa, el equipo sigue de cerca el reconocimiento del hábitat. "La emoción es ver cada día cómo van conociendo un poquito más el lugar. Aún nadan en círculos como en su pileta anterior, todavía no descubren todo este espacio que les armamos", destacó.
Agua dulce, temperatura y un recinto pensado para ellos
Una de las dudas más frecuentes era el tipo de agua que necesitarían. "No hay ningún problema con que estén en agua dulce. Lo que ellos necesitarían a nivel sal se le puede dar vía oral con la alimentación", aclaró Rajneri, y agregó que "tienen una glándula, que es la que se relaciona con esto de la sal, que también se modifica con el tiempo, se adapta".
El acondicionamiento del espacio demandó una inversión importante. "La única forma de hacerlo fue con ayuda de empresas comprometidas, proveedores comprometidos de acá de la zona", señaló la directora.
El recinto es circular, rodeado por agua, con dos piletas separadas pero unidas por un canal de 90 metros. "Esta especie nada como un torpedo abajo del agua; sería la primera vez que tienen instalaciones para hacer este tipo de nado", destacó Rajneri, que espera que los animales construyan madrigueras como lo harían en la naturaleza.
Sobre el clima, la especialista desmintió un mito: "Los pingüinos de Magallanes no son pingüinos antárticos... van desde las Islas Malvinas hasta el sur de Brasil, son pingüinos de clima templado". Y recordó que en colonias silvestres como Península Valdés "superan ampliamente los 40 °C y la térmica puede llegar a subir hasta los 50 °C".
Para los picos de calor en el Alto Valle, el lugar cuenta con agua que se mantiene todo el año a 15 °C y un sistema de riego para bajar la temperatura del área.
La rutina diaria y el vínculo con los cuidadores
La alimentación es clave para afianzar la relación con el equipo. "Ahora les estamos dando jurel, ellos comen distintos tipos de pescado y mariscos. El jurel lo han aceptado perfectamente bien", detalló Rajneri. "Hoy los estamos alimentando dos veces al día, un horario en la mañana, un horario en la tarde".
El objetivo de esa interacción es sanitario: "Estamos queriendo que se acerquen a la alimentación porque queremos construir una confianza entre ellos y nosotros para poder después hacer los trabajos de manejo que necesitamos".
El equipo permanente de Bubalcó está formado por 10 personas, a las que se suman consultores científicos y guardianes del parque. "Nosotros con los profesionales armamos los protocolos y capacitamos al personal idóneo", explicó Rajneri.
Un llamado a la responsabilidad y al respeto
La directora pidió a la comunidad no difundir información errónea: "Chequear los datos antes de hablar porque perjudica mucho el trabajo de conservación".
También se refirió a la conducta de los visitantes. "Esta es la casa de estos animales, son todos animales que no pueden volver a su hábitat... Si vos venís como invitado a su casa, tenés que seguir sus reglas. Hay un privilegio enorme en poder admirar estas especies de cerca sin molestarlas, sin estresarlas", concluyó.