Los acuerdos de convivencia ya no se imponen: el cambio que baja la violencia en las aulas misioneras
En las escuelas misioneras donde los estudiantes ayudan a escribir las reglas de convivencia, la violencia se reduce. El cambio ya se aplica en cientos de colegios y los números que lo respaldan sorprenden.
Un informe nacional basado en las pruebas Aprender reveló que en las escuelas secundarias donde los estudiantes participan en la elaboración de los acuerdos de convivencia se registran menos situaciones de violencia y mayores niveles de escucha y contención.
La diferencia se nota en los números: el 28,1% de los alumnos de escuelas con participación estudiantil dijo haber sido molestado o dejado de lado, frente al 40,3% en aquellos establecimientos donde los chicos no intervienen en la construcción de las normas. También disminuyen las agresiones físicas o verbales, los daños o robos de pertenencias y las agresiones en redes sociales.
Misiones, a la vanguardia
Desde 2024, la provincia trabaja en la actualización de los acuerdos de convivencia con la participación de estudiantes, docentes y familias. En 2025 fueron 130 las escuelas primarias y secundarias que los actualizaron, y este año la demanda no para: solo en la última semana llegaron 40 acuerdos para revisar.
Emilia Lunge, responsable de la Dirección de Políticas Estudiantiles, explicó a PRIMERA EDICIÓN que la participación de los chicos transforma la forma de resolver los conflictos. “Cuando sucede algo, ellos son parte de la solución y hace que sea menos violenta y menos conflictiva la resolución. Cuando los chicos se involucran, primero pueden trabajar el sentido de la responsabilidad, también entre ellos se genera el debate desde la crítica constructiva de cómo pueden hacer para convivir mejor”, sostuvo.
De reglamentos a acuerdos
En Misiones ya no se habla de “reglamentos” escolares, sino de “acuerdos de convivencia”. La diferencia no es menor: para construirlos deben participar todas las partes. La forma queda a criterio de cada escuela, pero “lo que se tiene que garantizar es la voz de los estudiantes”, remarcó Lunge. El acuerdo debe actualizarse cada dos años, aunque puede revisarse antes si la comunidad lo considera necesario.
Para la funcionaria, este cambio “permitió dar respuesta a temas más emergentes” y funciona como “una herramienta preventiva”. “En las escuelas donde ocurre este proceso con todas las partes consultadas, cuando algo no está bien los chicos pueden trabajar en el esquema de la solución y suelen resolverse más rápido los conflictos, sin escalar a situaciones mucho más violentas”, aseguró.
El proceso viene creciendo: en 2024, 64 escuelas secundarias actualizaron sus acuerdos; en 2025 fueron 130. Este año finaliza el período para adherir a la resolución provincial y, solo en la última semana, Políticas Estudiantiles recibió 40 acuerdos para revisión y entregó otros 41 con correcciones.
Adaptados a cada nivel
Lunge detalló que los acuerdos se adaptan a la edad de los estudiantes, a la dinámica de cada escuela y a la comunidad que la rodea. “En el nivel inicial trabajan mucho las normas internas, guardar los juguetes, respetar el espacio del otro, esperar mi turno. Son normas mucho más básicas. Un acuerdo de primaria ya tiene otro tipo de dinámicas y, en los últimos años, empieza a incluir, por ejemplo, todo lo que tenga que ver con el celular”, dijo.
También cambia quiénes participan: en inicial y primaria las familias tienen más protagonismo, mientras que en la secundaria prima la participación estudiantil.
