Los acusados del ataque en Tafí del Valle ya están en el penal de Benjamín Paz
Los dos jóvenes procesados por el violento ataque en Tafí del Valle fueron trasladados con custodia del Grupo Cero al penal de Benjamín Paz, donde enfrentan un estricto régimen carcelario.
Santiago Bagne y César Máximo Carreras, los jóvenes procesados por la agresión a Patricio Ledezma, fueron trasladados desde una comisaría de Monteros hasta la cárcel de máxima seguridad en Trancas. El operativo se realizó con un estricto protocolo de custodia apenas seis horas después de que un juez les dictara la prisión preventiva por 30 días. Ahora enfrentan un régimen carcelario severo, cuestionado por organismos de derechos humanos.
Un traslado con máxima seguridad
La Policía cumplió al pie de la letra el procedimiento establecido para mover a los detenidos. Los jóvenes, de 18 y 19 años, fueron llevados en una combi desde una dependencia policial de Monteros hasta el penal ubicado en la localidad de Benjamín Paz, en Trancas.
Para el operativo, a Bagne y Carreras se les colocaron cascos y chalecos antibalas como elementos de protección. El vehículo fue vigilado por media docena de efectivos del Grupo Cero, el cuerpo de élite de la fuerza provincial.
Además, la combi fue escoltada por al menos tres móviles policiales. Uno de ellos abría el camino, mientras los otros dos lo seguían para garantizar la seguridad durante todo el trayecto.
Una rutina diaria y estricta
Este tipo de traslado no es excepcional por la peligrosidad de estos procesados en particular. Se repite a diario y la cantidad de efectivos se incrementa de acuerdo con el número de internos que deben ser movilizados hacia esa unidad carcelaria.
Una vez en Benjamín Paz, Bagne y Carreras se encontrarán con un régimen de vida sumamente estricto. Los internos ocupan pabellones que no están comunicados entre sí, lo que limita severamente su interacción.
Según las normas del penal, son despertados a las seis de la mañana para higienizarse. Media hora después desayunan y luego deben regresar a sus celdas hasta la hora del primer recreo, que se desarrolla en los patios internos de cada unidad.
Vida al interior de los pabellones
Cada uno de esos espacios de recreo cuenta con una letrina al aire libre para uso de los internos. Después de almorzar, los jóvenes deben volver a los calabozos y más tarde disfrutan del último recreo de la jornada.
Por tandas, los internos se bañan en un espacio común. La cena se sirve cerca de las 20 horas y a las 21 se apagan las luces, dando por finalizada la jornada hasta el día siguiente.
Las visitas de familiares están restringidas a solo dos veces por semana y se organizan por pabellones. Tampoco se les permite recibir mercadería ni bebidas para almacenar en los calabozos.
Limitaciones en las pertenencias
La cantidad de vestimenta y calzado que pueden tener los internos también es limitada. En principio, las normas del penal no autorizan la tenencia de televisores ni equipos de música dentro de las celdas.
Está terminantemente prohibido que tengan teléfonos celulares. Este conjunto de restricciones configura el duro régimen carcelario que deberán enfrentar los dos jóvenes acusados del ataque ocurrido en Tafí del Valle.