Los balances eran buenos, pero Wall Street igual se hundió: la advertencia que inquieta a los inversores
Los balances de Palantir y AMD fueron sólidos, pero las acciones igual se derrumbaron. Detrás aparece un mecanismo que puede arrastrar a otros inversores y que un especialista describió sin vueltas: "una espiral al infierno".
Wall Street volvió a desplomarse esta semana y arrastró a las acciones tecnológicas pese a que varias de las compañías más vinculadas a la inteligencia artificial presentaron balances sólidos. El temor ahora apunta a un mecanismo que puede amplificar las pérdidas mucho más allá de los fundamentos de cada empresa: las ventas forzadas.
Palantir, especializada en software y análisis de datos, elevó sus ingresos un 96% interanual hasta los u$s2.313 millones. AMD, uno de los principales fabricantes de chips para centros de datos, facturó u$s13.377 millones, un 45% más, y casi duplicó las ventas de ese segmento con un salto del 97%.
Aun así, ambas sufrieron fuertes pérdidas en la bolsa. La corrección se extendió a los principales índices estadounidenses y castigó con dureza al sector de semiconductores.
Qué hay detrás de las ventas
Los factores que confluyeron son varios. La derrota electoral de Donald Trump en los comicios legislativos alimentó las expectativas de mayores restricciones a la construcción de centros de datos, una infraestructura clave para el desarrollo de la IA.
En paralelo, los últimos indicadores económicos mostraron un mercado laboral estadounidense resistente, lo que redujo las expectativas de recortes de tasas por parte de la Reserva Federal. A eso se sumaron las presiones inflacionarias derivadas del conflicto con Irán y su impacto sobre los precios internacionales de la energía.
Pero la magnitud de las caídas encendió otra alarma: el riesgo de una espiral de liquidaciones forzadas. En ese esquema, las pérdidas de los inversores que operan con dinero prestado disparan exigencias de garantías (margin calls) y ventas adicionales que, a su vez, provocan nuevas bajas.
Federico Izaguirre Precesvalle, Head of Private Banking, explicó a Ámbito que cuando las garantías de una operación resultan insuficientes, los brókers pueden reclamar nuevos aportes de dinero o liquidar directamente las posiciones. Esas ventas pueden desencadenar nuevas exigencias sobre otros inversores y profundizar la corrección.
"Es como una espiral al infierno", describió el especialista, al advertir sobre un proceso cuyo agotamiento resulta difícil de anticipar.
Apalancamiento: cómo se amplifican las pérdidas
La magnitud de la corrección tecnológica reavivó las preocupaciones por el apalancamiento financiero y su capacidad para amplificar las pérdidas. Aunque las ventas arrancaron por una revisión de las expectativas sobre el sector, el desarme de posiciones financiadas con deuda pudo haber acelerado las caídas y extendido sus efectos a otras compañías.
Para Tomás Sisto Bourel, research analyst de Fortress Capital, el detonante inicial estuvo vinculado con el resultado electoral estadounidense y las posibles restricciones a la expansión de infraestructura tecnológica.
"Creemos que el catalizador inicial de la corrección estuvo más relacionado con el cambio de escenario político y las potenciales restricciones sobre nuevos centros de datos. Sin embargo, la magnitud y velocidad del movimiento probablemente sí estuvieron amplificadas por el desarme de posiciones apalancadas", explicó a Ámbito.
El especialista reconoció que es difícil determinar cuánto de las pérdidas respondió específicamente a ese mecanismo, aunque consideró que ayuda a explicar por qué empresas con balances sólidos sufrieron retrocesos tan pronunciados.
Cuando las ventas forzadas presionan las cotizaciones, pueden reducir el valor de las garantías de otros inversores y provocar nuevas liquidaciones, sin importar las perspectivas de ingresos y beneficios de las compañías.
Precesvalle señaló que las operaciones apalancadas están sujetas a requisitos de margen establecidos por FINRA, aunque los intermediarios pueden exigir garantías adicionales. Como ejemplo, explicó que un inversor con u$s50.000 propios puede comprar acciones por u$s100.000 mediante financiamiento. Si las cotizaciones caen y las garantías resultan insuficientes, el bróker puede reclamar nuevos fondos o liquidar los activos, lo que retroalimenta las pérdidas.
Desde Báltico Investments, el portfolio manager Román Eduardo Gutiérrez leyó la magnitud del desplome como una reacción excesiva. "Pensamos que hubo pánico y una clara sobrereacción del mercado, lo cual genera oportunidades para posicionarse selectivamente en acciones de tecnología con fuertes balances y buenos negocios", sostuvo.
Las dos lecturas conviven: el desarme de posiciones todavía podría prolongar las pérdidas, o la magnitud de las ventas habría abierto oportunidades en compañías cuyos fundamentos permanecen sólidos.
Balances dispares y un futuro que pesa más que el presente
La corrección contrastó con los resultados de las empresas ligadas a la IA, aunque los balances también mostraron diferencias importantes. Mientras AMD y Palantir registraron fuertes aumentos de ingresos, Qualcomm presentó una caída del 8% en su facturación, afectada por la debilidad del mercado de chips para teléfonos inteligentes.
Para Gutiérrez, la divergencia entre resultados y cotizaciones se explica porque los inversores priorizaron las perspectivas futuras. "En el mercado siempre importa más el futuro que el pasado reciente", explicó, y destacó que las proyecciones de las compañías (guidance) pueden pesar más que los resultados trimestrales.
Sisto Bourel coincidió en que los balances dejaron un panorama heterogéneo, con empresas que todavía cotizan a múltiplos exigentes y otras cuyas valuaciones empezaron a resultar atractivas tras las caídas.
A las dudas sobre las valuaciones se sumó el resultado de las elecciones legislativas, en las que los demócratas recuperaron ambas cámaras del Congreso. El cambio político aumentó las expectativas de mayor supervisión sobre las tecnológicas y coincidió con el avance de restricciones locales a nuevos centros de datos, sobre todo por su consumo de energía y agua.
Sin embargo, Sisto Bourel señaló que esas posibles limitaciones también podrían incentivar a las empresas a adelantar proyectos para anticiparse a nuevas regulaciones. "Esperamos que las principales tecnológicas sigan acelerando el CAPEX durante los próximos dos años", sostuvo.
En paralelo, los indicadores mostraron un mercado laboral resistente, con 165.000 empleos creados en octubre y una tasa de desempleo del 4,1%. Esos datos reforzaron las expectativas de tasas elevadas durante más tiempo, mientras el conflicto con Irán y los precios de la energía mantuvieron los riesgos inflacionarios. Para las tecnológicas, ese escenario implica mayores costos de financiamiento y más exigencias de rentabilidad sobre sus inversiones.
¿Hasta dónde puede caer y dónde aparecen las oportunidades?
Con las tecnológicas golpeadas, el debate se concentra en cuánto más puede extenderse la corrección y qué factores permitirían estabilizar las cotizaciones. Para Sisto Bourel todavía no hay señales suficientes para identificar un piso. "Nos parece muy difícil establecer un piso puntual para Wall Street y no descartamos que la corrección pueda prolongarse durante más tiempo", advirtió.
El analista vinculó una eventual recuperación con una desescalada del conflicto entre Estados Unidos e Irán, que podría reducir los precios del petróleo, moderar las presiones inflacionarias y favorecer expectativas de una Reserva Federal más flexible en 2027. No obstante, no descartó nuevos ataques estadounidenses antes de una negociación, un escenario que podría prolongar la incertidumbre.
Gutiérrez también consideró que el nuevo equilibrio legislativo podría aumentar las presiones para resolver el conflicto, aunque advirtió sobre posibles disputas presupuestarias y el riesgo de un cierre temporal del Gobierno estadounidense.
Las diferencias entre ambos analistas se reflejan en sus estrategias. Desde Fortress Capital, Sisto Bourel prefiere evitar la selección de acciones individuales. "Hoy no vemos particularmente favorable el stock picking y preferimos mantener exposición diversificada mediante SMH para semiconductores, reduciendo el riesgo idiosincrático y quedándonos principalmente con el riesgo sistemático del sector", explicó.
Gutiérrez, en cambio, considera que la corrección abrió oportunidades de compra selectivas, especialmente en Alphabet, Amazon, Nvidia, Palo Alto Networks y Palantir. También destacó empresas de otros sectores como Visa, Johnson & Johnson, Coca-Cola, Eli Lilly y UnitedHealth, con especial preferencia por el sector de salud.
La evolución de las tasas, el conflicto con Irán y las expectativas de crecimiento de la IA serán determinantes para saber si Wall Street logra estabilizarse o enfrenta otra ronda de ventas.