Los bancos activan una maniobra secreta con los créditos UVA: qué están ofreciendo y a quiénes apuntan
Los bancos desatan una guerra silenciosa por un tipo de cliente muy especial. Tasas que caen a niveles inesperados, líneas para monotributistas y hasta créditos en dólares: te contamos el detalle de la estrategia que está redefiniendo el mercado hipotecario.
Tras un período de fuerte retracción, la oferta de créditos hipotecarios con ajuste UVA comienza a reactivarse con fuerza. En un escenario de mora creciente en otros segmentos, los préstamos para vivienda emergen como los de mejor comportamiento, impulsando a bancos públicos y privados a lanzar líneas agresivas con tasas que buscan converger entre el 6% y el 9%. Esta movida marca un punto de inflexión para quienes buscan acceder a una propiedad.
La estrategia de las entidades es clara: captar a un segmento de clientes que ha demostrado ser confiable en los pagos. Mientras la mora general preocupa, la cartera hipotecaria se mantiene como un oasis de solvencia. Este comportamiento ha dado el impulso necesario para que los bancos vuelvan a competir en este mercado, desplegando una variedad de productos con condiciones preferenciales.
¿Qué están haciendo los bancos privados?
El ICBC fue una de las primeras entidades en mover ficha, anunciando un recorte significativo en las tasas fijas que se suman al ajuste por UVA. Para clientes que acrediten sus haberes en el banco, la tasa preferencial quedó en 6,9%. Para el resto de los clientes, el costo se estableció en 9,9%.
Esta línea financiera permite cubrir hasta el 80% del valor de una propiedad, con plazos que se extienden hasta los 20 años. Está dirigida a la compra, refacción y ampliación de viviendas. Además, el banco de capitales chinos incluyó una opción para financiar proyectos inmobiliarios desde el pozo, previa aprobación de la entidad, ampliando las alternativas para los futuros propietarios.
Por otro lado, el BBVA decidió enfocarse en los trabajadores independientes. La entidad redujo drásticamente las tasas de sus hipotecarios UVA para monotributistas y responsables inscriptos, bajándolas del 17,5% al 7,5%. El préstamo financia hasta el 80% del valor del inmueble con plazos que van de 5 a 30 años.
Para acceder a esta tasa preferencial, los solicitantes deben acreditar un mínimo de 2 años de antigüedad en su actividad. Además, se requiere que el titular demuestre un ingreso mensual igual o superior a 4 salarios mínimos, vitales y móviles vigentes al momento de la contratación.
La apuesta del sector público y una opción en dólares
Desde el ámbito público, el Banco Ciudad lanzó una línea dirigida específicamente a las familias de clase media. La entidad financiará a una tasa de UVA más 7,5%, donde el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires subvenciona dos puntos utilizando fondos públicos que antes se destinaban al Instituto de Vivienda para las villas.
Este crédito permite financiar hasta el 75% del valor de la vivienda, con un monto máximo de 100 millones de pesos. Está destinado a la adquisición de unidades de hasta 80 metros cuadrados cubiertos, cuyo valor por metro cuadrado no debe superar los 2800 dólares. Está disponible para empleados que cobren en el banco y para monotributistas y autónomos que contraten el paquete “Crecer”.
Finalmente, para un segmento de alto poder adquisitivo, el Banco Macro presentó una alternativa en moneda extranjera. La entidad puso a disposición hipotecarios en dólares a 5 años con una tasa del 11,5%. Para ofrecer esta línea, el banco tuvo que fondearse en dólares en el mercado de capitales, ya que la normativa le impide prestar los depósitos en moneda extranjera de sus clientes.
El economista Federico González Rouco, de Empiria, analizó el contexto: “Con el panorama un poco más claro después del contexto electoral, las tasas están empezando a volver a los niveles anteriores al aumento del último año. Creo que podría haber más bancos bajando y que las tasas pueden converger a un rango entre 6% y 9%. Hoy, todavía algunos bancos que están por encima del 10% y algunos llegan a 15%”.
Esta nueva ola de ofertas hipotecarias, que incluye desde tasas preferenciales para asalariados hasta créditos en dólares para perfiles de alta renta, configura un mapa de oportunidades complejo. La competencia entre bancos por una cartera considerada de bajo riesgo podría definir el acceso a la vivienda para miles de argentinos en los próximos meses.