Los bomberos de Comodoro revelan una caída histórica en las emergencias y un nuevo desafío
Los bomberos de Comodoro registraron una caída histórica en las emergencias y revelan un nuevo desafío: ¿qué los está llevando a salir a la calle cada vez con más frecuencia?
Víctor Alvarado, referente de Bomberos Voluntarios de Comodoro Rivadavia, encendió las alarmas con un dato que contrasta con la tendencia de años anteriores: las intervenciones por siniestros cayeron alrededor de un 60%. En diálogo con el programa Buen Día Comodoro, de SETA TV, explicó que la reducción se observa desde hace uno o dos años y alcanza a incendios, accidentes y otros hechos.
“La siniestralidad ha bajado en un 60% en todos los ámbitos, tanto accidente vehicular como este siniestro, respecto del año pasado y de años anteriores”, señaló Alvarado.
De casi 2.000 intervenciones a menos de 1.000
Para dimensionar el cambio, Alvarado recordó que los seis cuarteles de la ciudad solían cerrar el año con entre 1.800 y 2.000 salidas. Sin embargo, el último balance mostró una cifra muy inferior: “El año pasado terminamos con 900 y pico de intervenciones”, detalló, al contabilizar incendios de viviendas, principios de incendio, vehículos, basura, campos y pastizales.
La tendencia se mantiene incluso durante este invierno, una época que históricamente preocupa por el uso de sistemas de calefacción. “No hemos tenido tantas emergencias como años anteriores. La verdad que nos ha sorprendido bastante”, sostuvo Alvarado, y aclaró que la baja también se nota en los incendios de viviendas.
El nuevo rol de los bomberos: asistir a adultos mayores
Más allá de la reducción de incendios y accidentes, Alvarado puso el foco en otra realidad que creció después de la pandemia: las intervenciones para asistir a adultos mayores que viven solos. Contó que reciben llamados por caídas dentro de las viviendas, muchas veces durante la madrugada, cuando la persona puede quedar varias horas sin poder levantarse ni pedir ayuda.
“Estamos saliendo en altas horas de la madrugada o durante el día en colaboración a adultos mayores”, indicó. Y graficó la gravedad de algunas situaciones: encontraron personas que habían permanecido entre ocho y diez horas tiradas en un baño, hasta que lograron acercarse a un teléfono y solicitar asistencia. En esos casos, trabajan junto al personal del 107 y la Policía.
La nota también hizo referencia al incendio que afectó una vivienda alquilada por Mariela Altamirano, madre biológica de Ángel López, el niño de cuatro años cuya muerte es investigada por la Justicia. Alvarado explicó que cuando la dotación llegó, el fuego ya había consumido gran parte de la casa, en parte por las dificultades de acceso del sector para los camiones.
Consultado sobre si había indicios de un incendio intencional, Alvarado fue cauto: “Bomberos no determina las causas del siniestro, eso corresponde a la investigación policial y a las pericias”. Y remarcó que, aunque el caso judicial es el contexto, no implica una relación directa con el incendio.
Para Alvarado, el dato central es otro: el trabajo de los bomberos excede cada vez más la imagen tradicional de apagar incendios o atender accidentes. “No solamente estamos para apagar incendios o trabajar en accidentes vehiculares, sino que vamos a cualquier tipo de intervención que amerite nuestra colaboración”, cerró.