La ruta 11 estaba devastada por el paso de cientos de miles de camiones y todos miraban para otro lado. Puerto San Martín puso los $3.800 millones de su propio bolsillo y ahora quiere que Nación se haga cargo de lo que viene.
El intendente Carlos De Grandis cortó la cinta el jueves 29 de octubre en la intersección de la ruta 11 con avenida Córdoba. Detrás de ese acto, Puerto General San Martín cerró una de las intervenciones viales más ambiciosas de su historia reciente: casi cuatro kilómetros de la ruta nacional 11 reparados de punta a punta con fondos propios.
La cifra que rodea la obra no es menor: unos 3.800 millones de pesos salieron de las arcas municipales, sin aportes de Nación ni de Provincia, para arreglar un tramo cuya conservación, en rigor, le corresponde al Estado nacional.
Qué incluyó la obra
Los trabajos abarcaron bacheo profundo, recuperación de los sectores más castigados de la calzada, acondicionamiento de banquinas y mejoras en las dársenas del transporte público. A eso se sumaron 144 luminarias LED para mejorar la visibilidad y la circulación nocturna.
Del total invertido, alrededor de 3.600 millones se destinaron a la parte vial y otros 200 millones a la infraestructura lumínica. La ejecución quedó en manos de la rosarina Obring, elegida por concurso de precios. Antes, el municipio había hecho relevamientos técnicos junto a la Dirección Nacional de Vialidad, con la que coordinó las autorizaciones para meter mano sobre la traza.
Una promesa que se hizo realidad
El anuncio había llegado en el primer semestre del año, cuando el municipio confirmó que pondría recursos propios para mejorar una vía que cruza el corazón de la ciudad. El Concejo Municipal respaldó el proyecto por unanimidad y habilitó al Ejecutivo a firmar el convenio con Vialidad Nacional y a contratar los trabajos.
Las máquinas arrancaron a fines de mayo y obligaron a organizar desvíos y restricciones temporarias mientras avanzaban las etapas. Cinco meses después, la inauguración marcó el final de un reclamo que vecinos, trabajadores y transportistas venían sosteniendo desde hace años.
De Grandis ya había advertido la magnitud del desafío: por Puerto General San Martín pasan cerca de 600 mil camiones por año, y por Timbúes más de 700 mil. Esa presión logística es la que castiga la infraestructura vial del norte del Gran Rosario.
Convivir con el complejo agroexportador
La ruta 11 es una arteria clave del cordón industrial santafesino: conecta localidades, establecimientos productivos, terminales portuarias y barrios residenciales en una zona donde el agroexportador no para de mover carga.
Puerto General San Martín ocupa un lugar estratégico en ese entramado, con industrias y terminales ligadas a la producción y exportación de granos, aceites y derivados. Esa concentración genera empleo y desarrollo, pero también tensiona el mantenimiento de los caminos, la seguridad vial y la convivencia entre el tránsito pesado y la vida cotidiana de los vecinos.
La reparación mejora parte de esas condiciones, aunque desde el municipio reconocen que las soluciones de fondo exigen una planificación más amplia y coordinada entre municipios, Provincia y Nación.
El pedido que sigue pendiente
En pleno acto, De Grandis volvió a reclamar la construcción de un nuevo puente sobre la autopista Rosario-Santa Fe, en el límite entre Puerto General San Martín y Timbúes. La idea es ofrecer alternativas de circulación a los camiones cerealeros y sacarlos de los sectores urbanos de la ruta 11.
El intendente pidió que esa infraestructura se incorpore a los proyectos de ampliación de la autopista provincial, para que las inversiones contemplen también los accesos al complejo portuario.
La tasa que sostiene el presupuesto
La inauguración reabrió además la discusión sobre cómo financiar la infraestructura que exige la actividad logística. De Grandis defendió la continuidad de la tasa que paga el transporte pesado que entra a las terminales portuarias y aseguró que es un recurso fundamental para el municipio.
Según explicó, ese tributo representa alrededor del 40% de los ingresos de Puerto General San Martín, lo que permite sostener inversiones en infraestructura y servicios ligados a la actividad industrial y portuaria. Recordó que la ordenanza que dio origen al mecanismo data de 1981 y sostuvo que su continuidad es indispensable para una ciudad que carga con las consecuencias del intenso movimiento de camiones.
El tema tiene alcance regional: pone en juego el equilibrio entre los costos logísticos de las empresas, las necesidades de infraestructura y la autonomía de los gobiernos locales para administrar sus recursos. La inversión en la ruta 11 es una muestra concreta del destino de parte de esos fondos, pero también expone las dificultades cuando el mantenimiento y el financiamiento dependen de distintas jurisdicciones.
Lo que viene
La recuperación de la ruta 11 se suma a otras obras viales del municipio, como la transformación del bulevar América y la mejora de accesos entre zonas residenciales y productivas. Pero la inauguración no resuelve todos los problemas de circulación del corredor: el crecimiento portuario, la concentración de cargas en campaña y la conectividad con la autopista Rosario-Santa Fe siguen en la agenda.
De Grandis anticipó además gestiones ante Vialidad Nacional para colocar dispositivos de control de velocidad en la traza renovada, ante el temor de que el mejor pavimento invite a acelerar de más en sectores urbanos.
El desafío será complementar la inversión con prevención y nuevos proyectos que separen de a poco el tránsito pesado de los desplazamientos diarios de los vecinos. Para Puerto General San Martín, la obra significa recuperar una vía esencial. Para todo el cordón industrial, vuelve a poner sobre la mesa una pregunta de fondo: cómo sostener y modernizar la infraestructura vial de una de las regiones productivas más importantes del país.