Los chicos perdieron más de la mitad del año escolar: el dato que enciende la polémica en Tierra del Fuego
Solo 59 días de clase de 123 previstos: así arrancó el ciclo lectivo que hoy tiene a todos mirando el calendario. La cifra que reveló un informe y que nadie quiere repetir.
Un informe del legislador provincial Pablo Villegas (MPF) encendió las alarmas sobre el ciclo lectivo en Tierra del Fuego. Hasta el 31 de agosto, los alumnos de primaria tuvieron apenas 59 días de clase de los 123 previstos, mientras que los de secundaria alcanzaron solo 54 de los 118 planificados.
El análisis, que releva el calendario escolar 2026 y las medidas de fuerza documentadas del SUTEF, indica que en el período se registraron 40 días hábiles completos afectados por paros, a los que se sumaron 19 días con desobligaciones, asambleas y otras medidas parciales. A eso se agregan 5 días hábiles de extensión del receso invernal por problemas edilicios, dispuestos por el Ministerio de Educación.
Así, los estudiantes perdieron más de la mitad del período: en primaria, el 52,03% de los días estuvo afectado por interrupciones; en secundaria, el 54,24%.
El tiempo que queda
El informe advierte que desde el 1 de septiembre quedan, como máximo teórico, 74 días hábiles para primaria y 65 para secundaria hasta el cierre del ciclo. Ese cálculo supone que no se pierda ningún día adicional por paros, desobligaciones, problemas edilicios, cuestiones climáticas u otras circunstancias excepcionales.
La modificación del calendario escolar estableció el 18 de diciembre como fecha de finalización para primaria y el 4 de diciembre para secundaria.
La preocupación de Villegas
El legislador subrayó que “estos porcentajes deberían generar una enorme preocupación en toda la sociedad. Cuando un chico pierde más de la mitad del período escolar previsto, el problema deja de ser solamente un conflicto entre adultos. Hay un derecho fundamental que está siendo afectado: el derecho de nuestros estudiantes a aprender”.
Villegas indicó que “esto demuestra que ya no alcanza con esperar que el conflicto termine. Hay que pensar cómo se recupera el tiempo pedagógico perdido. No podemos mirar para otro lado y hacer de cuenta que acá no pasó nada”.
Y advirtió: “El derecho a la protesta debe ser respetado, pero también debemos tener presente que las medidas de acción directa no pueden terminar afectando de manera sistemática y desproporcionada el derecho a la educación de miles de chicos”.