El servicio que todos elogian y que la cooperativa quería renovar con unidades eléctricas: la evaluación que hizo Corpico terminó dejando el plan archivado. Qué pasó con los números que no cerraron.
El transporte urbano de General Pico se mantiene firme en su nivel de demanda, pero no logra despegar. Según confirmó el gerente administrativo de Corpico, Adrián González, el servicio ronda los 35.000 pasajeros por mes, con algunos períodos que llegan a 40.000 y caídas marcadas en vacaciones. El dato surgió en una entrevista con InfoPico Radio 99.9.
González también explicó por qué dos alternativas que se barajaron internamente para modernizar el sistema —sumar colectivos eléctricos o reemplazar unidades por otras de menor porte— no avanzaron hasta ahora.
Un servicio que la gente valora, pero que no suma pasajeros
El diagnóstico del directivo es claro: la prestación está consolidada y bien considerada por los usuarios, aunque eso no se traduzca en más viajes.
«El servicio se mantiene, está valorado. Las encuestas que hacemos de calidad muestran que la gente lo valora como un servicio que presta una utilidad local. Pero es un servicio que no crece, no crece. Estamos en 35.000 pasajeros mes», sostuvo.
El gerente reconoció que hay meses en los que el número sube hasta los 40.000 pasajeros, pero ese impulso se desarma cuando termina el ciclo escolar. «Después tenés las vacaciones, que se baja un montón cuando no hay escolares», detalló.
Más allá de la meseta, remarcó que el uso del servicio es visible en la calle: «Se usa, se usa. Vos ves que los colectivos vienen con gente, pero no mueve, no mueve la cantidad de pasajeros, está estancada».
Unidades más chicas: la cuenta que no cierra
La posibilidad de incorporar vehículos de menor tamaño para hacer más eficiente el servicio fue analizada, pero el resultado económico no convenció.
«El tema de un vehículo menor no tenía buenos costos, o sea, no bajabas mucho los costos. Te diría que los costos de la inversión eran prácticamente iguales, el costo de chofer es el mismo», explicó González.
El directivo sí reconoció algunas ventajas marginales, como una mayor agilidad para circular entre badenes y lomas de burro, y un mantenimiento algo más económico. Sin embargo, aclaró que no representaban una diferencia significativa en la ecuación final.
El obstáculo de fondo es operativo. Según explicó, hay franjas horarias en las que los colectivos van completos: «Si vos mirás los micros, van en ciertos horarios llenos. En el horario del mediodía, en los horarios clave de salida de chicos, de entrada de chicos, el colectivo va lleno. Entonces, si vos ponés un modelo más chico, te va a faltar unidades. Esa parte no avanzó».
Colectivos eléctricos: la deuda pendiente con el medio ambiente
La cooperativa también evaluó la incorporación de unidades eléctricas, una alternativa que sigue latente pero que no pasó el filtro de los números en la última revisión.
«Seguimos abiertos a lo que son colectivos eléctricos, pero tampoco daban, hasta la última evaluación que hicimos, no. Era interesante desde lo ecológico, pero no desde lo económico», admitió el gerente administrativo.
González, responsable del área de números de la cooperativa, contó cómo funciona su rol en la toma de decisiones: «Yo, que estoy a cargo de los números, le doy el veredicto económico y le digo al consejo que capaz que sí quiere ir por él, pero los números no eran buenos».
Entre los motivos técnicos que alejaron la posibilidad, mencionó dos ejes centrales: «La autonomía del vehículo no es tan buena, tenés que frenarlo, tenés que cargarlo, y el costo era caro, era un vehículo caro».
Recorridos y frecuencias: la pelota está en el municipio
González también puso paños claros sobre las responsabilidades en la planificación del servicio. Recordó que Corpico es la prestataria y que las definiciones de fondo le corresponden al Estado municipal.
«Lo que es diseño de recorridos y eso, nosotros en realidad somos prestatarios. No avanzamos porque no depende de nosotros. El que tiene que tomar las decisiones de recorridos, de frecuencia, es el municipio», afirmó.
En esa línea, aclaró que la cooperativa mantiene una actitud colaborativa, aunque sin destinar recursos propios a proyectos que después no puede ejecutar: «Nosotros podemos colaborar con el municipio, decirle, opinarle, qué sé yo, pero tampoco le ponemos muchos recursos a hacer algo que después no lo vamos a poder empujar nosotros tampoco».