Los cuatro desafíos que Vaca Muerta debe superar para que Argentina LNG sea una realidad
¿Qué hace falta para que la Argentina deje de ser un país que produce gas y se convierta en un proveedor global de LNG? Un ejecutivo de Sacde enumeró las cuatro condiciones que todavía no están resueltas y una deuda que complica todo: la productividad de las obras.
El desarrollo de Vaca Muerta ya lleva más de una década y transformó de raíz el mapa energético del país. Tras unos 15 años de aprendizaje, inversiones y avances tecnológicos, la formación neuquina dejó atrás la etapa del autoabastecimiento y ahora se posiciona como plataforma de exportación de petróleo y gas a gran escala.
En ese contexto, Pablo Brottier, director ejecutivo de Sacde, identificó cuatro condiciones que deberán consolidarse para que Argentina LNG avance. Lo hizo durante el Seminario Internacional de GLP "De Argentina hacia el mundo", organizado por la Universidad Austral.
Los cuatro factores que marcan el camino
El primero es la propia Vaca Muerta: la disponibilidad de grandes recursos de hidrocarburos no convencionales fue el punto de partida de una transformación que exigió fuertes inversiones y años de desarrollo.
El segundo fue la llegada y adaptación de la tecnología para explotar shale. El proceso llevó tiempo, pero permitió que las operadoras de la Cuenca Neuquina alcanzaran niveles de productividad cercanos a los de Estados Unidos, referente mundial del sector. Ese salto fue clave para competir en mercados exigentes: la mejora en productividad redujo costos y aumentó el volumen extraído, dos pilares de cualquier estrategia exportadora.
El tercer punto es la infraestructura. La expansión de la producción obligó a empresas que compiten entre sí a coordinar inversiones y compartir instalaciones para viabilizar proyectos de transporte y procesamiento.
El cuarto desafío es el financiamiento. Para proyectos de gran escala, Argentina necesita capital internacional en condiciones competitivas. El crédito será determinante para construir plantas, gasoductos, instalaciones portuarias y toda la infraestructura que lleve el gas desde Neuquén hasta los mercados externos.
La deuda pendiente: productividad de las obras
A esa discusión se suma el problema de la eficiencia en la construcción. Según Brottier, la productividad de las obras argentinas todavía está muy por debajo de la del Golfo de México, uno de los grandes centros de referencia de la industria energética.
La diferencia no pasaría solo por el trabajo en los proyectos, sino por cuestiones de organización, logística, abastecimiento de materiales y uso de tecnologías de construcción modular. Mejorar esos aspectos permitiría reducir costos y acercar las obras locales a los estándares internacionales.