Los dejó acampar en su campo para cuidarlo y los ladrones igual faenaron tres animales
Tenía a Prefectura acampando adentro del campo para cuidarlo. Igual entraron, faenaron dos vacas y un toro, y se fueron sin que nadie los frenara. El productor Miguel Giles ya había dejado otra zona por la misma razón.
Un nuevo caso de abigeato sacudió al ámbito rural de Corrientes y dejó al descubierto una situación que indigna a los productores. Delincuentes ingresaron a un campo ganadero y faenaron dos vacas y un toro, todo mientras efectivos de Prefectura Naval acampaban dentro del predio.
El establecimiento está ubicado entre las rutas nacionales 12 y 118, a unos 15 kilómetros de Itá Ibaté. Su propietario es el productor Miguel Giles, que ya acumula varios episodios de inseguridad en su contra.
El detalle que desató la bronca del productor
Lo que más irritó a Giles no fue solo la pérdida de los animales. Prefectura Naval tenía presencia permanente en el lugar: el propio productor les había permitido instalarse y acampar dentro del campo.
Pese a esa custodia, los delincuentes actuaron con total impunidad, mataron y faenaron los animales y se retiraron sin que nadie los detuviera. La situación refleja la vulnerabilidad del sector y la dificultad de frenar este tipo de delitos incluso con fuerzas de seguridad apostadas en el terreno.
“Te da una rabia. ¡Que te roben tanto!”, expresó Giles, que además de la pérdida económica cuestionó la inseguridad que atraviesa la actividad ganadera en la provincia.
Una seguidilla que no se detiene
El productor no es un novato en esto de los robos. En enero de este año ya había denunciado un asalto de alto impacto: delincuentes armados entraron a su casa de campo en Gobernador Virasoro y se llevaron electrodomésticos, muebles y otros bienes.
El robo quedó filmado por las cámaras de seguridad y participaron al menos dos personas. Las pérdidas se estimaron en torno a los 12 millones de pesos. En aquel momento, Giles había señalado que era el tercer hecho de inseguridad que sufría en esa localidad.
La seguidilla lo obligó a tomar una decisión drástica: abandonó esa zona, en parte por los reiterados casos de abigeato. Pero el problema lo siguió hasta su nuevo establecimiento, donde ahora perdió tres animales más.