Los dueños silenciosos de la noche patagónica: qué especies de búhos y lechuzas eligen Chubut
¿Sabías que Chubut es hogar de 7 especies de búhos y lechuzas? Conocé cómo estas aves controlan plagas y qué investigaciones buscan protegerlas.
En el Día Internacional de los Búhos y las Lechuzas, el Instituto Patagónico de Ecología y Conservación (IPEEC-CONICET) puso el foco en estas aves rapaces que, lejos de ser simples curiosidades, cumplen un rol fundamental como controladoras biológicas. La institución también reveló detalles de las investigaciones que buscan garantizar su supervivencia en la provincia.
Chubut alberga al menos siete especies de estas aves, cada una con hábitos y adaptaciones particulares. Desde los bosques andinos hasta la estepa, estos cazadores nocturnos regulan las poblaciones de roedores e insectos, un servicio ecosistémico que impacta directamente en el equilibrio natural y en la actividad agrícola.
¿Quiénes son estos guardianes alados?
Entre las especies identificadas se encuentran el búho magallánico, la lechuza de campanario, el caburé patagónico y el búho ñacurutú, entre otras. Cada una ocupa un nicho específico, lo que permite que convivan sin competir directamente por los mismos recursos.
La lechuza de campanario, por ejemplo, es una de las más conocidas por su adaptación a entornos rurales y urbanos, mientras que el búho magallánico prefiere los bosques húmedos del oeste provincial. Esta diversidad de hábitats convierte a Chubut en un territorio clave para la conservación de estas aves a nivel nacional.
¿Por qué son importantes para el ecosistema?
Los búhos y lechuzas actúan como un control natural de plagas. Un solo individuo puede consumir cientos de roedores al año, lo que reduce la necesidad de rodenticidas y protege los cultivos. Además, su presencia es un indicador de la salud ambiental de la región.
El IPEEC-CONICET destacó que estas aves son "especies centinela", es decir, su estado de conservación refleja el estado general del ecosistema. Por eso, monitorear sus poblaciones permite detectar problemas ambientales de manera temprana.
¿Qué amenazas enfrentan?
Las principales amenazas incluyen la pérdida de hábitat por deforestación y expansión urbana, el uso de pesticidas que contaminan sus presas y la mortalidad por colisión con tendidos eléctricos y vehículos. Los investigadores subrayan que muchas de estas muertes son evitables con medidas de mitigación adecuadas.
El cambio climático también modifica la disponibilidad de presas y los ciclos reproductivos, lo que añade presión a poblaciones que ya son vulnerables. Por eso, las investigaciones en curso buscan identificar las áreas prioritarias para su protección y diseñar corredores ecológicos que conecten sus hábitats.
¿Qué se está haciendo para protegerlos?
El IPEEC-CONICET desarrolla proyectos de monitoreo a largo plazo, con técnicas de radio-seguimiento y análisis de dieta. También colabora con organismos provinciales para instalar cajas nido en zonas donde la disponibilidad de huecos naturales es limitada.
Además, se realizan campañas de educación ambiental para que las comunidades locales conozcan el valor de estas aves y colaboren en su conservación. La participación ciudadana es clave para reportar avistajes y evitar disturbios en los sitios de nidificación.
La celebración de este día internacional no solo busca homenajear a estas criaturas, sino también recordar que su futuro depende de acciones concretas. En Chubut, la ciencia y la gestión pública trabajan para que los guardianes de la noche sigan surcando los cielos patagónicos.