Los guardianes silenciosos de Tucumán: el secreto natural que frena las inundaciones
¿Pueden los árboles ser la solución a las inundaciones en Tucumán? Descubrí el proyecto científico que está recuperando un antiguo aliado natural para proteger las cuencas del sur provincial. Los detalles de esta estrategia que combina genética, ecología y planificación territorial.
Frente a las crecientes amenazas hídricas, una estrategia tucumana apuesta a recuperar un aliado natural olvidado: los bosques de sauce criollo. Investigadores del INTA Famaillá lideran un proyecto que busca restaurar estas barreras vivas en las cuencas del sur provincial, una medida clave para mitigar inundaciones y proteger el territorio.
El eje del trabajo está en el sauce criollo (Salix humboldtiana), la única especie nativa de su género en Argentina. Su presencia en los márgenes de ríos como el Gastona, Marapa, Río Chico, Medina, San Francisco y San Ignacio, dentro de la cuenca Salí-Dulce, es fundamental. Estos árboles históricamente han cumplido una función reguladora que ahora se busca recuperar a gran escala.
¿Cómo actúan estos bosques contra el agua?
Los especialistas Luis Fornés y Pablo Saravia, del INTA, detallan el mecanismo. Las raíces de los sauces consolidan las riberas, reducen la erosión y ayudan a encauzar el agua durante las crecidas. Este sistema natural amortigua los desbordes y ordena el escurrimiento, un factor crítico en zonas de pedemonte y llanuras, donde el impacto de las inundaciones es más severo.
Su valor, sin embargo, va más allá de la ingeniería hidráulica natural. Estos bosques ribereños funcionan como corredores biológicos, favoreciendo la biodiversidad y albergando organismos que controlan plagas de manera natural, lo que beneficia indirectamente a la producción agropecuaria de la región.
Un banco de genes para el futuro
Con una visión a largo plazo, el equipo del INTA Famaillá creó un Banco Clonal de Sauce Criollo. Este reservorio genético conserva y multiplica ejemplares seleccionados por su alta adaptación a condiciones de anegamiento. Instalado bajo estándares nacionales e internacionales, garantiza la disponibilidad de material vegetal de calidad para proyectos de restauración en toda la provincia.
La iniciativa no se queda en la conservación. Incluye la distribución de plantas a viveros municipales y privados, y un trabajo conjunto con gobiernos locales para identificar áreas prioritarias de intervención. La articulación institucional se revela como un pilar indispensable para la planificación territorial y la continuidad de estos esfuerzos.
En paralelo, el INTA Famaillá y la Fundación ArgenINTA mantienen convenios con YPF y la Subsecretaría de Medio Ambiente de Tucumán. Este acuerdo permite abastecer de plantas al Vivero Provincial La Florida, en Monteros, asegurando la producción de especies nativas para futuras acciones de restauración ambiental.
El marco legal refuerza la urgencia de proteger estos ecosistemas. La Ley Nacional N° 26.331 de Bosques Nativos los reconoce como áreas de alto valor de conservación. Su degradación no solo acarrea sanciones, sino la pérdida de servicios ambientales esenciales para la seguridad de las comunidades y la producción.
En un contexto de eventos climáticos extremos recurrentes, la recuperación de estos sistemas naturales emerge como una herramienta concreta y complementaria a las obras de infraestructura. Los sauces, guardianes silenciosos del paisaje tucumano, recuperan su lugar central en la defensa del territorio frente al poder del agua.