Los hábitos que pueden evitar el Síndrome Urémico Hemolítico en los más chicos
¿Sabías que el Síndrome Urémico Hemolítico se puede evitar con acciones simples? Enterate cuáles son las claves para proteger a los chicos.
El Síndrome Urémico Hemolítico (SUH) es una enfermedad que golpea con fuerza a los menores de cinco años, pero se puede prevenir con simples gestos cotidianos. En el Día Nacional de la Lucha contra esta patología, las autoridades sanitarias de Neuquén salieron a dar consejos clave.
La principal causa del SUH en Argentina es la bacteria Escherichia coli productora de toxina Shiga (STEC), que se esconde en alimentos o agua contaminados, en el contacto con animales o incluso en el trato directo con otra persona infectada. Esta bacteria ataca especialmente a los riñones de los más pequeños.
¿Cómo se transmite la bacteria?
La vía de contagio es fecal-oral. Es decir, la bacteria viaja desde la materia fecal hasta la boca, ya sea por consumir agua o comida contaminada, tocar animales o superficies sucias, o por el contacto cercano con alguien que ya está enfermo.
Por eso, la cartera sanitaria provincial insiste en que la prevención está al alcance de la mano: respetar la cadena de frío, usar agua segura, evitar mezclar alimentos crudos con cocidos y cocinar bien las carnes, sobre todo la carne picada, son medidas que reducen el riesgo de forma notable.
Higiene que salva vidas
Lavarse las manos con agua y jabón antes de cocinar, antes de comer y después de tocar carne cruda, ir al baño o cambiar pañales es una de las recomendaciones más repetidas. También hay que lavar bien frutas y verduras, y consumir solo lácteos pasteurizados y agua potable.
Si el agua no es de confianza, lo mejor es hervirla entre 7 y 10 minutos o potabilizarla. Además, se aconseja evitar meterse en aguas recreativas que puedan estar contaminadas.
¿Cuándo hay que preocuparse?
Los síntomas de alarma del SUH incluyen diarrea (que puede tener sangre), vómitos, dolor abdominal, fiebre, palidez y menos orina de lo normal. Si aparecen, sobre todo en chicos pequeños, hay que correr al médico. La detección temprana es clave porque no existe un tratamiento específico.
También hay que estar atentos a las diarreas comunes: si duran más de 48 horas, tienen sangre o vienen con fiebre, dolor fuerte, decaimiento o deshidratación, no hay que automedicarse sino ir al centro de salud más cercano.
En definitiva, estos cuidados diarios son la mejor barrera para proteger a la familia, especialmente a los más vulnerables.