Los números que ilusionan a los productores pero que aún no alcanzan en campos alquilados
Los márgenes de los cultivos mejoraron en julio, pero los costos siguen complicando a los productores. ¿Qué números maneja la BCR y cuál es el impacto de la urea? Los detalles que definen la rentabilidad.
La rentabilidad de los cultivos mostró una recuperación en julio, aunque persisten las dudas para quienes trabajan campos alquilados. El reporte semanal de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) revela que los márgenes mejoraron respecto a junio, pero los costos siguen presionando.
Según el informe de la BCR sobre la zona núcleo, la mejora en los precios de cosecha y algunos ajustes en los costos permitieron recomponer la rentabilidad en todos los planteos analizados. Sin embargo, el aumento en combustibles y fertilizantes mantiene los números ajustados, especialmente en campos alquilados, donde se produce el 70% de la región.
¿Cuánto mejoraron los márgenes?
En los últimos 30 días, el maíz sobre campo alquilado lideró la recuperación con una mejora de 48 US$/ha, mientras que la rotación trigo/soja de segunda sobre campo propio sumó 49 US$/ha. A pesar de estos avances, los productores advierten que el impacto del encarecimiento del combustible sigue siendo un obstáculo.
En campo propio, todos los cultivos mantienen márgenes netos positivos. La rotación trigo/soja de segunda encabeza el ranking con 531 US$/ha, seguida por el maíz de primera (450 US$/ha) y la soja de primera (436 US$/ha). En cambio, en campos alquilados, la soja de segunda se destaca con 141 US$/ha, gracias a su menor costo de implantación y al prorrateo del alquiler con el trigo.
El precio de la urea, un factor clave
El informe también pone el foco en el costo de la urea, que hoy ronda los 570 US$/t. Sin embargo, muchos productores la compraron hace dos meses a 950 US$/t, un 40% más cara. Si se considera ese valor, la rotación trigo/soja de segunda en campo alquilado pasaría a pérdidas de casi 20 US$/ha, y en campo propio el margen neto caería unos 60 US$/ha.
En alquiler, el maíz de primera muestra un margen neto de 41 US$/ha, pero la soja de primera y el trigo arrojan números negativos: -14 US$/ha y -82 US$/ha, respectivamente. Esto explica por qué los técnicos insisten en que “cada campaña se necesita mayor escala para disminuir costos directos e indirectos”.
El síndrome de la Reina Roja
La necesidad de ganar por kilos y sumar escala se impone como estrategia. Los rindes de indiferencia para julio son: 98 qq/ha en maíz temprano alquilado y 77 qq/ha en campo propio; 40 qq/ha en soja de primera bajo alquiler y 27 qq/ha en campo propio; 44 qq/ha en trigo alquilado y 35 qq/ha en campo propio.
En Bombal, explican: “año a año se hace necesario una infraestructura cada vez más importante para poder salir a captar una cantidad interesante de hectáreas. Y no fallar con los rindes”. En Alvear, los ingenieros comparan la situación con el síndrome de la Reina Roja, un concepto tomado de la biología que hace referencia a la necesidad de correr cada vez más rápido para mantenerse en el mismo lugar.
El clima y las enfermedades en el trigo
La semana pasada, la alta humedad y las temperaturas cálidas encendieron las alarmas por posibles enfermedades en el trigo. Aunque el cultivo se mantiene en general sano, en Marcos Juárez se detectaron los primeros síntomas de mancha amarilla, con baja incidencia, por lo que por ahora no se justifican aplicaciones de fungicidas.
Se esperan tres períodos de inestabilidad en la región GEA entre el viernes 31 de julio y el 5 de agosto, con lluvias y tormentas de corta duración. Según el consultor Alfredo Elorriaga, “los pronósticos indican que julio finalizará con cielos grises y lluvias y tormentas un poco más generalizadas”.