Los pilotos de la narcoavioneta de Rosario de la Frontera ya tienen condena: la pena que les cayó
La avioneta venía de Bolivia, la pista estaba mal señalizada y la carga nunca llegó a destino. Ahora la Justicia cerró el círculo con los dos tripulantes, pero la cuenta que pagaron no es la única de este expediente.
El caso de la avioneta cargada de cocaína que cayó en una finca de Rosario de la Frontera sumó un nuevo capítulo judicial. El Tribunal Oral en lo Criminal Federal 2 de Salta condenó a 10 años de prisión al piloto Juan Pablo Quinteros Peredo y al copiloto Henry Álvaro Mercado Cuajera, ambos de nacionalidad boliviana.
Los dos tripulantes admitieron su responsabilidad en un acuerdo que la jueza Gabriela Catalano homologó después de que quedara probado el transporte de 364 kilos de cocaína. El fallo también les impuso la inhabilitación especial para ejercer el comercio y la función pública.
Cómo fue el aterrizaje que terminó en choque
El siniestro se produjo en noviembre de 2025, cuando la aeronave que venía desde Bolivia intentó un aterrizaje clandestino en una finca del sur provincial. Según las precisiones que la fiscalía presentó durante el proceso y que difundió el Ministerio Público Fiscal de la Nación, la pista improvisada estaba mal señalizada.
Esa falla hizo que la avioneta embistiera un automóvil que aguardaba en el lugar y después se incrustara contra la vegetación. Parte del cargamento quedó dentro de la cabina; el resto fue retirado y enterrado en un paraje cercano por los integrantes de la red logística de acopio.
Una carga de pureza inusual
La investigación determinó que la droga secuestrada tenía un elevado nivel de pureza, suficiente para elaborar más de dos millones de dosis destinadas al mercado ilegal. La magistrada remarcó la gravedad de la maniobra: se trató de un operativo de contrabando aéreo no autorizado, con una marcada intencionalidad de lucro.
No es la primera condena de este expediente. Tres hombres de la zona ya habían sido sentenciados por esperar el arribo de la aeronave para concretar la descarga y el ocultamiento de los bultos. Aquellas penas llegaron hasta los cinco años y once meses de prisión, y se dispuso además el decomiso de la camioneta que se usaba para trasladar el estupefaciente.